sábado, 5 de marzo de 2016

HAEMOO


 Haemoo - Shim Sung-bo - Corea del Sur
7/10


 El cine coreano no deja de sorprendernos cada vez que nos sentamos para ver alguna de una de sus producciones, una larga lista de metrajes de éxito pueden dar testimonio de ello: 'The Yellow Sea'; la visión de las dos coreas, 'I saw the Devil'; el thriller llevado al límite de todo, 'The Thieves'; su 'Ocean´s Eleven' o 'Memories of Murder'; que muchos deberían ver antes que 'True Detective'. Shim Sung-bo, que fue coescritor de la maravillosa 'Memories of Murder', en su primera película se desenvuelve como pez en el agua y nunca mejor dicho por que nos presenta una película donde la tripulación de un pequeño pesquero es la protagonista de la historia. Corren duros tiempos para los pescadores de un pequeño pueblo donde la crisis económica les azota como un temporal. Nos situamos 1998 y lo que empezamos a ver podría llevarnos a pensar que estamos ante una película del alguna versión coreana de Ken Loach pero nada más lejos por que si una gran virtud tiene esta película es la de sorprendernos a cada minuto que pasa. El capitán Kang Chul-joo del pesquero Jeonjinho sufre los rigores de esta crisis que envuelve al país y del que mas tarde sería rescatado por el fondo económico internacional, su barco hace aguas en sentido literal y necesita  dinero para su reparación  pero su mujer se ha gastado todo en un restaurante que no anda mucho mejor que su pesquero. Kang acude a un marrullero prestamista que le ofrece una manera de traficar para obtener el dinero que tanto necesita, la mercancía que le ofrece no son ni relojes ni drogas si no inmigrantes ilegales provenientes de china. Kang aceptará esta forma aparentemente fácil de conseguir ese salvavidas  económico pero si algo hemos sabemos es que hasta el plan mas sencillo se puede hundir en pocos minutos cuando una vez en aguas internacionales una patrullera de la policía se aproxima a ellos para una inspección…



 Llegado a este punto la película da un giro radical en todo su sentido, olvidémonos de Ken Loach y de cualquier película costumbrista la trama se desarrolla ahora por otros cauces que nada tienen que ver con su comienzo. Este es el primero de los bandazos que nos llevan de un extremo a otro de la película. Ahora ya nos adentramos en la historia para ir descubriendo como se van transformando nuestros protagonistas, a destacar la figura del capitán Kang tan preocupado por su barco y su tripulación e interpretado magistralmente por el actor Kim Yoon-Seok, del que me declaro fan absoluto, nos da la visión de hasta que punto puede una persona cruzar la barrera de lo racional a lo irracional ante las circunstancias más rocambolescas. Su preocupación por su nave y sus hombres le hará tomar medidas mas allá de la cordura. Algo tan presente y protagonista en la historia como los mismos personajes es el barco, un lugar al que poco a poco iremos descubriendo tan sofocante y agobiante que hace que necesitemos que se abra una escotilla y nos deje tomar algo de ese olor a mar y a salitre que impregna toda la película. El director sabe mover la cámara y darle ese tono lúgubre con el que hacernos poner en la piel de esos desgraciados seres humanos con los que se trafica. Esta trama desafortunadamente no proviene de la imaginación de un guionista, la historia fue adaptada de los espeluznantes sucesos ocurridos en el 2001 ocurridos en las costas coreanas. En definitiva una película mas que solida, que no puedes dejar de ver y que no te dejará indiferente en ningún momento. Maestría tras y delante de la cámara en todos los sentidos durante las casi dos horas de duración que tiene sin llegar nunca de asombrarnos ni decaer. Estamos ante una prueba palpable de que todavía se hace buen cine en algunos lugares del mundo lejos de trilladas historias con finales predecibles o del cine palomitero que nos invade cada mes.

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