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viernes, 4 de diciembre de 2015

BLOODSUCKING BASTARDS


Bloodsucking Bastards - Brian James O'Conell - Estados Unidos
4/10

Hoy es un gran día para Evan (Fran Kranz), ni siquiera los cafres y vagos de sus compañeros de oficina se lo van a estropear, ni tampoco el que su novia hubiera roto hace poco con él le puede amargar este día. Va ascender a jefe de ventas, después de tanto trabajo y esfuerzo. Lo malo es que cuando llega la reunión para comunicarlo, su jefe no solo no le concede el tan ansiado ascenso, si no que además ese puesto se lo da a Max (Pedro Pascal), un antiguo rival de la universidad. No solo eso, también empiezan a ocurrir cosas extrañas en la oficina y a desaparecer gente en extrañas circunstancias. En verdad no hay casi por dónde cogerla. Una producción de serie B rozando la Z. El humor es lo único que funciona algunas veces y la verdad es que no muchas, es un no parar de chistes zafios y manidos que hemos escuchado o visto más de mil veces. En el tema romántico el film parece que intenta imitar la fórmula de Kevin Smith ('Clerks', 'Chasing Amy'), intentando un equilibrio entre comedia y problemas de pareja que la verdad no queda nada bien, no solo porque no se sostiene si no porque no pega ni con cola. Los personajes no es que solo sean planos, es que son los topicazos más grandes que he visto desde hacía tiempo. En un grupo de amigos que trabajan en la misma oficina tenemos a tres tipos que no dan palo al agua y encima se jactan sobradamente de ello (El salido, el bromista y el pasao) y en el otro a uno que trabaja, le hace la pelota al jefe y quiere ascender en la empresa (El bueno, el protagonista). Por lo menos como antagonista tenemos a un Pedro Pascal, que intenta darle altura al personaje, lo malo es que el personaje funciona tan mal que no lo puede salvar ni él. Bueno, sí salvaría a un personaje, 'el pasao' Tim (Joey Kern), que es el que más peso humorístico lleva y el que mejor sabe llevarlo, teniendo verdaderos puntos que no te esperas. Los amantes del gore tampoco van a ser a los que más guste el film, teniendo prácticamente solo una escena para que disfruten y que tampoco es ninguna maravilla, mucha sangre y poco más. En fin, filme de bajo presupuesto que mezcla terror y humor de forma bastante irregular y que termina siendo bastante olvidable.

THE SALVATION


The Salvation - Kristian Levring - Dinamarca 
7/10 

Es grato comprobar lo vivo que sigue el western hoy en día, ya que aunque son pocos los títulos que se producen, suelen contar con una calidad por encima de la media. Propuestas como la película que nos ocupa, 'The Homesman', o la interesante 'Slow West', dan fé de la buena salud de la que goza el género en estos últimos años. 'The Salvation', se sumerge dentro de los elementos más clásicos del género, o mejor dicho, de su hermano europeo, el eurowestern (no nos olvidemos que su director, Kristian Levring, es danés). Así, como ya pasara anteriormente en filmes como 'Los compañeros' o 'Salario para matar' (ambas protagonizadas por Franco Nero, dando vida a sendos personajes de origen europeo), su protagonista no es un oriundo del lejano oeste, sino un buscavidas llegado desde el viejo mundo. Y cuando hablo de un buscavidas no me refiero a un intrépido cowboy, sino a un superviviente, a un emigrante que ha tenido a bien abandonar el viejo mundo en busca de mejor fortuna. Así conoceremos a Jon (Mads Mikkelsen), antiguo soldado danés, veterano de la Guerra de los Ducados que, junto a su hermano Peter (Mikael Persbrandt), han dedicido probar suerte en la tierra prometida. Una vez establecido en su nuevo hogar, correrá al encuentro de su esposa e hijo. Reunida ya la familia, mujer y vástago perderán la vida bajo la mano de Paul (Michael Raymond-James), hermano del terrateniente del lugar. Hecho que hará que Jon acabe matándo al asesino de su familia, despertando así la ira del cazique del pueblo (Jeffrey Dean Morgan, Watchmen). Ambientada tras las guerras indias, estamos ante un western duro, sin concesiones, donde la venganza será el hilo conductor de todo el film. Historia sencilla con reminiscencias de western clásico (esos planos 'fordianos' bajo el quicio de una puerta...) con cierto aire a la ya clásica 'Sin Perdón' (1992, Clint Eastwood), pero que recuerda sobre todo a 'The Proposition' (2005, John Hillcoat), joya del género guionizada por Nick Cave y que pasó por la pantallas con mas pena que gloria. Destacar, junto al taciturno personaje interpretado por Mikkelsen, a Eva Green, que dará vida a la enigmática viuda de Paul (asesino de la familia de Jon y desencadenante de la historia). Curiosa es también la dualidad de roles que desempeñan Douglas Henshall, sheriff-párroco, y Jonathan Pryce (Brazil), que compatibiliza, ¡ahí es nada!, la alcaldía con sus labores de enterrador. En definitiva, habrá que seguir de cerca la trayectoria de este director así como de Kasper Winding, compositor de la sobresaliente banda sonora que acompaña la película.

sábado, 24 de octubre de 2015

LA PROCHAINE FOIS JE VISERAI


La prochaine fois je viserai le coeur - Cédric Anger - Francia
7/10

Thriller basado en hechos reales, ambiguo, atípico y en donde el asesino es el protagonista total y absoluto. Los sucesos reales en los que se basa ocurrieron entre mayo de 1978 y abril 1979, en la localidad de Oisen (Picardie) al norte de Francia. Alli, Alain Lamare, asesinó a varias mujeres mientras a su vez servía de ayudante a la policía como gendarme en el propio caso que investigaba dichos crímenes. El ambiente enrarecido o el clima que existía en la localidad de Oise es fruto de haber vivido también no hacia mucho en sus tierras, el caso de Marcel Barbeault, considerado el primer asesino en serie francés al matar a 5 mujeres pocos años antes de que Lamare empezara los suyos. 'La prochaine fois je viserai le coeur' está dirigida por el francés Cédric Anger ('Le teur', 'L´avocat') y el guión es en parte una adaptación de la novela escrita por Yvan Stefanovitch en 2001,'Un assassin au-dessus de tout soupçon'. El cast principal lo forman Guillaume Canet commo Franck Neuhart, Anna Girardot (Sophie), Jean-Yves Berteloot (Lacombe), Patrick Azam (Tonton), Arnaud Henriet (Locray), Douglas Attal (Nono), Pierick Tournier (Carpentier), Alexandre Carrière (Ossart), François-Dominique Blin (Niel), Franck Andrieux (Auzier), Arthur Dujardin (Bruno), Alice de Lencquesaing (Melissa), Hélène Vauquois, Jean-Paul Comart y Michel Cassgne. La introducción de todos los nombres y personajes en esta critica no es otra que la de hacer ver a quien decida visionar la película la grandisima importancia del papel interpretado por Canet, capaz de hacer olvidar a casi 20 actores mas con un registro de serial killer impecable, expresando en todo momento el punto de vista del director respecto al personaje y a la película en si, pues el director francés no emite juicio alguno, sitúa la cámara en ese espacio de tiempo y sigue a Neuhart, simplemente, ni se centra en la investigación ni en darnos masticadas las explicaciones a las motivaciones que llevan al tímido gendarme a cometer esos actos.


Que gran motivo llevaba a Neuhart a cometer semejantes crímenes? Estaba totalmente loco? Era un psicópata muy inteligente? Porqué trataba a Sophie y al resto de su familia de esa manera? Porque ese mal humor? Y el trato a Bruno? Porque? De donde provenian esa especie de brotes psicóticos repentinos que tenia? Porque disfruta con el dolor físico ajeno y también el propio? Su moral y su ética pueden ser los detonantes de tal comportamiento, le gusta el orden, la autoridad, no le gustan las imprudencias, es pulcro y cuidadoso con su imagen, pero todas sus 'leyes' las lleva hasta el limite mas radical sin consentir que nadie las traspase. Tambien hay escenas en las que es él mismo quien busca sentirse 'sucio' y va a lugares donde encontrar víctimas fáciles que encajen con su perfil, en otras escenas lo vemos flagelarse, en definitiva, buscaba sentirse limpio y en paz con Dios? Son muchas las preguntas que uno se hace viendo esta película y la sensación continua de que no van a ser resueltas ya queda patente desde el inicio con esa frase que aparece a los 15 minutos: 'Soy un asesino y por lo tanto, mataré'. No hay nada mas que explicar. Con marcados momentos de extraño humor generado por la búsqueda del asesino por parte del propio asesino en Oise, la película consigue salvar el vacío del melodrama mas rancio y somnífero por el que navega. Su primera parte acumula una tensión rara, imposible de definir pero que esta ahí, impasible y perfectamente trasladada a la pantalla por un personaje como Neuhart. Sin una actuación similar a la de Canet, capaz de aguantar esa pose tanto como asesino y como gendarme, esta película no se sostendría de ninguna manera. Dada la posición en que su director pone al espectador y el marco en que la encierra necesita soberanamente de un punto de fuga magnánimo, algo o alguien que resalte entre todo ese ruido de fondo y guíe a los demás, ese alguien es Guillaume Canet. Solamente por su actuación merece la pena ver esta película. Una de las cosas negativas de la cinta, además de estar jugando en la cuerda del melodrama barato con suerte de salir airosa es que si esa primera parte o primer acto aprovecha bastante bien el enfoque de su director y la poca incursión en el thriller convencional, a partir de un poco antes de la mitad del filme su tensión parece estancarse y no aumenta debido principalmente a que el espectador no se siente impresionado con escenas que no aportan nada, la previsibilidad obvia e inicial de saber quien es el asesino hace que uno espere algo y cuando la película no va pasa de ahí en ese sentido lo único importante es disfrutar de la gran interpretación de Canet. La banda sonora de Grégoire Hetzel completa este clima enrarecido con unos acordes alargados y melodiosos interrumpidos por secos silencios llenos de sonidos agudos que permiten viajar lentamente a la mente de Neuhart e intentar discernir que diablos le llevo no solo a cometer los asesinatos sino a continuar la investigación de ellos como gendarme. Estamos ante un thriller sencillo, para visionar sin pretensión alguna y dejarse embaucar por la fría y profunda mirada de su protagonista y la brillante interpretación de Guillaume Canet, fuera de eso, el resultado es un ejercicio cinematográfico simple, llano y efectista.

lunes, 19 de octubre de 2015

TURBO KID


Turbo Kid
François Simard, Anouk Whissell, Yoann-Karl Whissell - Canadá
 7.5/10

Dirigida por François Simard, Anouk Whissell Y Yoann-Karl Whissell, 'Turbo Kid' nos sitúa en un futuro alternativo en 1997 (post apocalíptico rollo 'Mad Max') donde tras las lluvias ácidas y la guerra contra las maquinas el agua se ha convertido en el bien mas preciado y solo sobreviven los mas fuertes...o los mas listos. Kid (Munro Chambers), es un chico joven criado así mismo que sobrevive como puede en este futuro tan árido y singular creado por Sylvain Lemaitre y Eric Poirier. En su camino se cruzaran una serie de personajes variopintos entre los que esta el alma de la película, Apple (Laurence Leboeuf). Gracias a ella 'Turbo Kid' no solo gana en interés y en frescura sino que practicamente es la estrella del filme y suyas son casi todas las mejores escenas de la película. A Kid y Apple se les unirá Frederic (Aaron Jeffery), un vaquero rudo e indestructible que busca vengar la muerte de su hermano a manos de Zeus (Michael Ironside) y su banda. Continuos guiños y homenajes a la cultura de los años 80 y 90, sus videojuegos, sus comics, en los diálogos (algunos de ellos con frases lapidarias que encajan perfectamente), vestuario, diseño de producción, en este sentido 'Turbo Kid', es única en su especie, un producto casi incatalogable bajo cualquier genero,  lleno de acción, sangre, humor y convertido en filme de culto desde su estreno. Ya solo la canción del inicio acompañando a Kid en su BMX mientras este hace una pirueta es la prueba mas clara de lo que es 'Turbo Kid', toda una declaración de intenciones respecto a los 93 minutos restantes. La canción es Thunder in your Heart de John Farnham. La banda sonora de Jean-Philippe Bernier, Jean-Nicolas Leupi y Le Matos es simplemente espectacular, con sintetizadores a tope y unos efectos de sonido muy logrados, temas dignos de oír una y otra vez perfectamente engarzados con la acción salvaje de la película y sin los que esta no dejaría el mismo poso al final.


A pesar de lo inconsistente de su historia en el arranque y de que no asienta bien las bases de su guión ni se molesta en dar muchas explicaciones, sus directores se encargan de filmar tantas escenas memorables atacando esa memoria nostálgica que es imposible no terminar rindiéndose al encanto de 'Turbo Kid' (y de Apple). Un cubo de Rubik, los guantes de Nintendo, los videojuegos 'Kid Chamaleon', 'Megaman' o 'Metroid', películas como 'BMX Bandits (Los Bicivoladores)' o 'RAD', donde también aparece la canción del inicio de la película, un bolígrafo 'porno', una infinidad de detalles por escena innumerables que tiene la película dotados de un extraño poder para transportarnos al pasado de una manera brutal y que además funcionan genialmente en contrapunto con esa violencia sangrienta que pobla el filme. Y con sangrientas me refiero a cuerpos que explotan, amputaciones, decapitaciones, ojos que saltan, destripamientos, etc...el divertimento sangriento deja un buen numero de muertos a lo largo de toda la película y especialmente en el acto final donde además 'Turbo Kid' es capaz de reírse de si misma montando una torre de cadáveres en movimiento. Simplemente maravillosa. Guiños, sangre y humor, porque si algo tiene esta producción canadiense es humor, mostrado en mayor medida por Apple (ojo al gnomobate) pero sin olvidar las múltiples escenas como esa donde las bicicletas sustiyen a caballos, coches o motos y el resultado es jocoso cuanto menos o las frases lapidarias de Frederic. Sin duda 'Turbo Kid' consigue lo que no consiguió en su momento 'Super 8', ser una digna compañera del clásico del cine ochentero juvenil, 'The Goonies'.