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lunes, 7 de noviembre de 2016

AFTER THE DARK


After the Dark - John Huddles - Estados Unidos

John Huddles nos trae en esta cinta algo más que un entretenimiento, nos propone poner en jaque nuestros propios principios morales mediante las vivencias que atraviesan los personajes de la trama. Nos situamos en Yakarta, donde tiene lugar un encuentro de un grupo de estudiantes extranjeros para despedir a su profesor de filosofía. Será allí donde se verán sometidos por el profesor a un cruel test: deberán tomar ciertas decisiones que los lleven a tener cabida en un búnker con capacidad para 10 personas, siendo 21 en total, que les permitiría sobrevivir a un cataclismo nuclear. Deberán decidir quien tiene cabida en el búnker y quien no, según las destrezas y los trabajos que les han sido designados a cada persona al azar. Aunque un tipo de film como este es fácil que caiga en la pesadez y en la palabrería, Huddles nos propone un reto intelectual estimulante envuelto en una atmósfera ligera que hace que la filosofía que embarga la cinta sea accesible a todo tipo de espectador. El director consigue que centremos nuestra atención en la historia que nos cuenta. sin embargo, pese a querer imprimirle a la película un análisis filosófico extremo, este solo consigue arañar la superficie. Algunos de los argumentos que se usan para que una persona entre o no en el búnker no resultan lo suficientemente consistentes y son fácilmente rebatibles de tal forma que podrían haber fácilmente ocupado el puesto que les arrebató otra persona dentro del refugio. Quizá esto se deba a que Huddles ha intentado aligerar la carga filosófica para tratar de llegar a todo tipo de público, perdiendo de ese modo la profundidad filosófica que probablemente necesitaría esta película. Así como sí resulta estimulante preguntarnos qué haríamos nosotros en determinadas situaciones, resulta un tanto decepcionante la excesiva superficialidad que recibe el trato de la trama.

viernes, 4 de noviembre de 2016

EVIL DEAD


Evil Dead - Fede Alvarez - Estados Unidos

Realizar un buen remake de cualquier película ya sea del género que sea puede ser una tarea asequible, en cierta manera. Hacerlo de un film de terror supone además conocer a fondo un género que ya de por si, no es fácil de dominar pero, hacerlo de un film de culto y salir 'ileso', es algo casi imposible. Aunque esta 'Evil Dead' estuviera bajo la supervisión directa de Sam Raimi, el cual iba chequeando el montaje previo, la desconocida y personal impronta de un novel como Fede Alvarez, su director, dejaba entrever que el joven realizador uruguayo tenia muy buenas maneras para un genero tan singular como el terror. De todos es sabido que la saga 'Evil Dead' creada por Raimi es, entre otras muchas cosas, una de las sagas de culto mas importantes del cine moderno, su enfoque de un terror paranormal totalmente físico y doloroso alejado de las tópicas casas encantadas de los 70 sorprendió a muchos pero no ha sido sino con los años donde la saga ha ido ganando en adeptos y seguidores. Y si hablamos de 'Evil Dead', es imposible no citar a Ash (Bruce Campbell), el alma mater de la saga, un superviviente nato de todas las entregas dotado de un carisma que no conoce limites, un personaje único e irrepetible y Fede Alvarez hace la primera cosa bien antes de empezar eligiendo a los personajes y tomando una decisión vital y valiente, eliminar a Ash. Sacrilegio gritaran algunos. Lo cierto es que bien pensado, es la mejor idea que pudo tener Alvarez, o bueno, quizás fuera una imposición de Raimi para que su Ash no fuera 'duplicado' pero dada la razón por la que acuden a la cabaña y como se desarrolla toda la acción posterior, un personaje como Ash no encajaría en un trama tan dramática (drogas, separación familiar) donde el humor no aparece en ningún momento. El reparto de hombres y mujeres también es el mismo que en 1981, y al igual que en aquella la atacada, violada y poseída por el bosque era la hermana de Ash, Cheryl (Ellen Sandweiss), en 2013 fue Mia (Jane Levy), la hermana del falso protagonista David (Shiloh Fernandez) la que es violada en una escena que nos recuerda aquella cinta de anime/hentai de nombre extraño, 'Urutsukudoji'. Falso protagonista porque al contrario que en la versión de Raimi, en la de Fede, David no protagoniza todas las escenas terroríficas de la película, el ataque de Olivia (Jessica Lucas) a Eric (Lou Taylor Pucci) en la ducha, la escena del cuchillo eléctrico y apasionado beso posterior entre Mia  y Natalie (Elizabeth Blackmore) o el ataque de esta con la pistola de clavos. La acción y las escenas importantemente sangrientas están divididas. Ya no hace falta un protagonista carismático y absoluto. No hace falta Ash. Se puede eliminar al Jefe y apartar un poco de la mente del espectador la versión de Raimi y las mas que obvias comparaciones iniciales que ya podían preverse con ese homenaje del plano alejado del coche con el que ambos directores empiezan sus versiones. De los homenajes de Fede a Sam os cuento mas tarde.


 Con la presentación de personajes hecha, Fede Alvarez tiene repartida la acción y las sorpresas entre los cinco integrantes, nadie es protagonista salvo Mia, la cual y como son las cosas, aun siendo un deadite es la única que no llega a matar a nadie. Este remake o mejor dicho, nueva visión como anunciaba el poster, tiene ese gusto por el terror ochentero y disfruta además de personalidad propia, el escenario, los personajes e incluso sus acciones son, por raro que parezca, racionales en muchas ocasiones. Sam Raimi llevaba en 1981 a unos amigos a pasar un fin de semana en la montaña, Fede Alvarez hace lo propio pero añadiendo una motivación mucho mas dramática y cercana a la realidad como es la de ayudar a una amiga que acaba de recuperarse de una sobredosis a pasar la abstinencia y dejar las drogas definitivamente. Es la excusa perfecta y Olivia pone al fan a frotarse las manos cuando esta le comenta a David: 'No es la primera ocasión que lo intenta. Esta vez no vamos a dejar que se vaya.'. Este acercamiento a la realidad mas natural que propone Fede Alvarez se puede apreciar en varias escenas como en la que Eric pregunta si en realidad es sangre lo que hay manchado alrededor de la trampilla que da acceso al sótano cuando David retira la alfombra. El publico sabe que es sangre por el prologo inicial pero ni Eric ni nadie de ellos lo sabe, podría ser cualquier cosa. Al igual que este detalle, en 'Evil Dead' encontramos varios momentos en los que el espectador es conocedor del peligro inminente que les acecha a los protagonistas antes que ellos mismos como cuando Mia, ya transformada en deadite y escopeta en mano aparece entre las sombras del pasillo mientras ellos hablan en el salón. Esto crea una inquietud y una tensión ideales para el festival violentamente sangriento que baña la mayoría de escenas. Esta insistencia de Alvarez por dotar a su pequeña primera producción de personalidad también se puede comprobar en algunas de las decisiones de sus personajes, decisiones totalmente licitas para cualquier ser humano, estas son, tras la escena de Mia en la ducha, en miles de películas de este genero, a los protagonistas ni se les pasaría por la cabeza la idea de marcharse sino que ese seria el principio de la masacre, en 'Evil Dead' la primera reacción es marcharse a toda ostia de allí, justo lo que haría cualquier persona al ver que su hermana pequeña es capaz de hacer lo que hace sin inmutarse. Eso no lo hace la abstinencia. Otro cambio de este estilo lo tenemos cuando Mia, retenida en el sótano, consigue engatusar a Natalie y arrastrarla hacia las profundidades de la cabaña. En cualquier otro film, la escena abataría ahí y lo siguiente seria encontrar a Natalie muerta o desmembrada en algún lugar, en 'Evil Dead' no, aquí la acción sigue y nos regala una de las escenas míticas de la película, la del cúter y el beso. Brutal. 


Pero volvamos al inicio, a ese prologo. Unos minutos previos para ponernos en situación, con los anteriores usuarios del libro y como terminaron, no los del 'Evil Dead' de Raimi, sino...otros. Mas historia que deja un camino abierto a la posible precuela. Un bosque inundado de una niebla grisácea como arrancaba la original nos presenta a una chica deambulando entre los arboles, no vemos sus ojos ni su rostro. En la siguiente escena ya encontramos las primeras referencias a la saga original con la caracterización de la joven como deadite y esa violencia tan característica que conlleva el deshacerse de semejante criatura. Fede Alvarez viste a su 'Evil Dead' con un aire retro, a terror de antaño, se puede apreciar por ejemplo en las vestimentas de sus personajes y en concreto en la de Eric, el jeep rojo mas propio de hace años que de los actuales, la casi ausencia de tecnología nos dice que la historia podría estar situada en cualquiera de las ultimas tres décadas, los zooms propios del cine de terror de aquellas épocas u otros dos recursos made in Raimi como el travelling horizontal a través del bosque y los dos mini montajes cuando David pone las cadenas a la trampilla del sótano o cuando fabrica el desfibrilador casero. Esto unido a que el uso de efectos visuales (CGI) es practicamente inexistente como bien apunta en los comentarios del BR el propio director, crea un film que transmite, que no se siente artificial, un terror palpable, todos los fuegos son reales, grabados en estudio con un croma detrás para insertar posteriormente la imagen real, lo mismo que la rama que viola a Miae incluso hasta el río desbordado que les impide el paso a Mia y David, es autentico. Los gatos disecados, los deadites y sus ataques están hechos todos con prostéticos y maquillaje en un impresionante trabajo de Roger Murray con los diseños que también se encargó del nuevo Naturom Demonto. El equipo de maquillaje y prostéticos lo completan Vinnie Ashton, Patrick Baxter, Kevin Carter. C.J. Goldman, Gabrielle Henderson, Suzy Lee, Jane O'Kane, Dan Perry y Claire Rutledge haciendo una labor fascinante con los nuevos deadites y a la que esta nueva visión de 'Evil Dead' le debe muchas de sus buenas críticas. Al igual que Raimi tuvo en cuenta ese carácter grotesco de la poseída Regan (Linda Blair) de 'The Exorcist' para exprimir ese humor tan negro e hiriente, Alvarez también, el repertorio lingüístico sexual de Mia no tiene ningún tipo de tapujo y en varias ocasiones la oímos recitar alguna de sus lindezas. No menos importante es la fotografía de Aaron Morton, sobre todo en el tramo final donde cada fotograma es digno de enmarcar;  la música del español Roque Baños es todo un despliegue de imaginación, sirenas, melodías con aires clásicos y efectos brillantemente insertados en el montaje, tanto en la acción (la violación del árbol) como en el drama. Como dije al inicio de esta reseña, realizar un remake de un film de culto es un tarea muy difícil y pese a que Fede Alvarez estuvo supervisado en todo momento por Raimi, esta reinvención, remake, o nueva visión de la saga 'Evil Dead' esta a la altura, tiene vida propia, personalidad, mas de la mitad del metraje ocurre sin saltos temporales y desde luego es capaz de funcionar sola y generar un nuevo arco para los fans de la sangre y el terror mas violento y desprejuiciado. Además se añaden detalles que agrandan la leyenda negra del famoso libro y nuevo libro, esta vez sin cara, es imposible quemarlo y aparte del desmembramiento existen otros métodos para purificar los cuerpos poseídos. 

 
Volviendo a ese atrevimiento como es la eliminación del alma de la saga de Raimi, Ash, y su 'suplente', es curioso ver como el personaje interpretado por Bruce parece ser en lo que acaba transformándose David con el tiempo, superando su cobardía y dejando las excusas a un lado. Es decir, tal y como están las cosas ahora, uno es todo carisma y el otro es todo cobardía, a uno ya lo conocemos y al otro lo conocemos en su via crucis, en el hecho que cambia su vida para siempre, la redención de un cobarde que dejo a su hermana pequeña al cargo de su madre enferma y se marcho para empezar su propia vida como mecánico en Chicago (de ahí que sea hábil poniendo las cadenas en la trampilla o te monte un desfribilador casero como si fuera MacGyver). El hecho que David tenga que hacer lo que tiene que hacer con su hermana, esa redención, es su castigo, una prueba del destino que justo en la escena en que se decide a tomar una decisión un rayo cae del cielo e incendia un árbol. Esa es la señal de que ya no hay vuelta atrás, hay que hacer lo que sea necesario. Y David cumple su castigo. Se redime. En cuanto a los homenajes...los hay, algunos muy sutiles y otros mas claros; además del primer plano aéreo o los mini montajes y el travelling made in Raimi, tenemos objetos como el reloj de la pared o el colgante que David le regala a Mia que en el caso del primero además, es el mismo de la película original, en este grupo tenemos la ya famosa sierra mecánica (Ash en esencia), al igual que la escopeta, son dos objetos que a diferencia de otros, SI debian estar en esta nueva versión. En cuanto a escenas hay varias, rodadas de manera distinta pero que nos recuerdan también claramente sobre todo a las dos primeras entregas de la saga de Raimi, la escena en el sótano, la de Natalie con el cuchillo eléctrico o la de Mia escapando entre las paredes de la cabaña. Y el homenaje mas icónico llega en el tramo final, donde vemos a la diabólica Mia emergiendo del suelo antes del diluvio sangriento como...en el poster del film de 1981, el homenaje de los homenajes. No quiero dejar de comentar el final, Fede Alvarez se inventa un giro de guión y cambia el foco de atención de quien hasta ese momento era el héroe, ahora ya redimido, para centrarlo en una Mia que nos regala una de las escenas y de las fotos mas impactantes de la película y del genero de terror moderno, cabaña ardiendo tras ella, diluvio de sangre y sierra mecánica en la mano, ahí Alvarez deja su firma para la posteridad, suelta el micro y lo deja caer, desde 'Braindead' no vi nada semejante en una pantalla de cine, la sangre impregnaba cada milímetro de la imagen, bestial. Como bien reza el cartel, 'Evil Dead' es: The Most Terrifying Film You Will Ever Experience (La pelicula mas terrorifica que jamas has experimentado) Para terminar, al final de los créditos hay un saludo de alguien muy especial, no tiene nada que ver con la continuación de la película ni nada por el estilo, además Campbell esta ahora mismo con 'Ash vs. Evil'. También se comenta en los audiocomentarios del director que se rodó un final alternativo en el que Mia, la única superviviente, terminaba andando herida por la carretera y siendo recogida por un granjero y su familia. Al llegar al hospital, Mia se transformaba. Imagino que se eliminó del montaje final porque dejaba la continuación totalmente abierta y no era necesario ya que mostrar el libro abierto y en mitad del bosque, a merced de cualquiera, es dejar ya todo bastante abierto. Mejor insinuar que darlo todo masticado.

jueves, 3 de noviembre de 2016

LUKE CAGE


NETFLIX nos trae la tercera de sus series basada en los comics de Marvel, despues del pelotazo que fue Daredevil y seguir la misma linea con Jessica Jones Llegamos a Harlem con las aventuras de Luke Cage El heroe de piel indestructible. Recordemos que el personaje ya fue presentado en la serie de Jessica Jones, en la que tuvo un protagonismo más que notable por lo que muchos estábamos esperando esta adaptación del personaje en solitario como agua de mayo, en la citada serie se nos mostraba un Cage bastante parecido al de los cómics aunque le faltaba un hervor, un punto de maduración al personaje y pensábamos (yo más que nada) que desarrollándolo un poco más podría dar mucho más de si y que su propia serie le daría ese punto que le faltaba y callaría las bocas de la gente que decía que no era necesario adaptar este personaje. Pues bien, después de verla y asentar lo que he visto, aunque creo que el personaje merece  tener su propia serie no es esta la serie que el ciertamente merece, no estoy diciendo que sea una mala serie, pero tiene los suficientes defectos o mejor dicho los insuficientes aciertos que hacen que el personaje no llegue a triunfar. Pero antes de meternos con los defectos comencemos con los aciertos: Técnicamente está muy bien hecha, sigue la estela de sus predecesoras. Visualmente es muy buena, se nota que los responsables de la serie han trabajado el nivel de la producción notablemente y no tiene un efecto mal hecho o que cante demasiado, es una pasada ver como este tipo derriba paredes a puñetazos o recibe una lluvia de balas sin que le afecten lo más mínimo. La ambientación también es cojonuda se respira Harlem por los cuatro costados, las calles, las tiendas, la gente, todo está realmente bien reflejado, incluso que está dentro del universo cinematográfico Marvel, haciendo varias referencias a 'la batalla de Nueva York' o a algún que otro heroe marvelita incluidos DD y JJ. La música es quizás lo que más me gusta de esta serie, desde la del encabezado que es una auténtica pasada, a toda la que está implementada dentro de los episodios: Soul, Jazz, Hip Hop y todo tipo de música negra, además con la escusa de que el villano principal regenta un local nocturno podemos ver alguna de estas actuaciones, sublimes.



En cuanto a los actores tenemos a Mike Colter en el papel del héroe, vamos a decir que no lo hace mal, da el pego sobretodo físicamente pero no se decir exactamente si es por la forma que está escrita el personaje o es por la falta de carisma del actor pero el caso es que se me hace muy soso, no llega a explotar en los momentos que debiera y sí es verdad que en las peleas no es muy ágil, de hecho parece que va como a cámara lenta, quizás le falta un punto de violencia, no se pero no llega a funcionar todo lo bien que debería. Y esa es la tónica general con el resto de actores que no lo hacen mal pero no llegan a sorprender ni a maravillar en ningún momento. Tenemos a Mahershalla Ali como principal antagonista (Cottonmouth) de Luke Cage pero no nos llegamos a creer del todo a su personaje y aquí si que creo que es por culpa del guión que es errático y no sabe muy bien que hacer con el personaje. Quizás la que más me ha sorprendido es Simone Missick como Misty Knight es a la que mejor he visto en su papel de policía íntegra y decente que busca lo mejor para Harlem, tampoco está mal aunque a veces carga un poco Alfre Woodard como Mariah Dillard la concejal que también quiere lo mejor para Harlem y de paso llenarse los bolsillos de forma poco ética. El ritmo de la serie es casi tan lento como los puñetazos que pega su protagonista, le falta chispa al guión y se lía mucho con el desarrollo de los personajes y eso estaría muy bien si no fuera porque el guión los hace actuar de manera incoherente muchas veces y no llega a definirlos del todo a pesar del tiempo invertido en ello lo que va en detrimento del ritmo de manera muy evidente. Esto junto a los fallos de guión que tiene (se llegan a olvidar absurdamente de cosas muy importantes que han pasado en el episodio anterior) hace que no sea la serie que el personaje merece. Aun así con paciencia y algo de comprensión se puede disfrutar del que es otro paso hacia la serie de los Defensores.

domingo, 30 de octubre de 2016

FEAR INC


Fear Inc. - Vincent Masciale - Estados Unidos

Comedia de terror que situaría bastante lejos de clásicos modernos de esta fusión de géneros como bien pudieran ser 'Idle Hands', 'Shaun of the Dead' o la reciente de 'The Final Girls'. 'Fear Inc.' estaria mas cercana a esta última y lejos de la vulgar saga 'Loquesea Movie' creada por los Wayans. Diría que es mas una cinta de terror alejada del splatter gratuito y algun chispazo humorístico que una metacomedia de terror aunque sus continuas referencias al genero de terror ocupen muchos de los diálogos. 'Fear Inc.' nos propone una idea ya vista antes, la misma que ofreció David Fincher con su 'The Game' en 1999 y a la que se hace referencia en varias escenas, incluido el momento del entierro en el desierto y ojo al jersey que porta la primera víctima en la representación de 'Scream', el mismo que lucia Barrymore en dicha escena. Desacomplejada y con un humor poco forzado, la película de Vincent Masciale es igual de ágil como previsible, lo que esperes que vaya a pasar es lo que va a pasar, lo interesante aquí o al menos disfrutable, es ver el desarrollo y el momento en que la broma deja de ser una broma para sembrar en el protagonista y en el espectador todas las dudas posibles sobre que es real y que no. En ese sentido en 'Fear Inc.', tenemos algo bastante similar a lo que ocurre en el episodio 'Playtest' de la 3T de 'Black Mirror'. Hasta que punto sabríamos diferenciar lo que es real de lo que no?. El argumento tampoco esconde nada, el cargante por momentos Joe Foster (Lucas Neff), es un joven adicto a las películas de terror que decide acudir en el aniversario con su novia a una 'Casa del Terror'. A su salida, un desconocido les da una tarjeta de Fear Inc., una compañía que ofrece la experiencia terrorífica personalizada definitiva. El resto ya os podéis imaginar por donde va si habéis visto 'The Game', la linea argumental es exactamente la misma y no solo por la escena del desierto que comenté antes sino también en la del reporte de televisión, en la de querer cancelar el juego sin éxito o en el hecho 'grave' que cambia el punto de vista del protagonista. Hasta ese momento y mientras este se toma todo como 'parte del juego', el humor funciona bastante bien y es cuando el film deja algunos de sus mejores momentos con un Joe sintiéndose como un niño pequeño con zapatos nuevos mientras sus amigos y pareja sufren de verdad; después viene lo previsible de lo previsible hasta un final naif y exprés que le resta muchisimos puntos al resultado final. 'Fear Inc.' tiene ese aire a slasher noventero en su arranque con el cameo de Abigail Breslin ('Zombieland', 'Scream Queens') y un toque indie favorecido por un reparto totalmente televisivo pero su vuelta de tuerca final hace redonda a 'The Game', donde Fincher paraba, Masciale sigue retorciendo la pesadilla y al final no sabe como cerrarla de manera épica cayendo totalmente en lo convencional.

viernes, 28 de octubre de 2016

HALLOWEEN


 Halloween - John Carpenter - Estados Unidos

1. El horror en plano secuencia

Uno de los aforismos más célebres de Jean Luc Godard fue aquel en el que dictaminó que 'un travelling es una cuestión moral'. Lo que venía a decir el director de 'Bande à part', muy dado a la creación de ingeniosas boutades, sin duda consecuencia de su pasado como crítico de cine, es que el estilo, la forma, no consistía en un mero empaque narrativo para el contenido, una manera con la cual transmitir la historia que se está contando. Las imágenes inciden en esa misma historia, la modelan y la puntualiza. En suma, la puesta en escena no como un medio, sino como un fin. Con el prólogo con el que comienza 'Halloween', John Carpenter parece querer parafrasear la sentencia de Godard matizándola al filtrarla por la oscuridad que predomina en el cine de terror. A través de la primera persona del singular y utilizando la estilizada fluidez de una cámara en perpétuo movimiento, Carpenter nos introduce en la mente de su asesino para encontrarnos con que no hay nada: el pequeño Michael Myers no dice ni una sola palabra, sus movimientos son rápidos y directos: no hay reflexión ni reacción. Sólo acción. De ahí que el director de 'The Fog' decida utilizar el recurso del plano secuencia: un plano sin cortes, directo: igual que su asesino. 
Pero en realidad sí que hay un corte. Cuando Michael sube las escaleras de su casa, encuentra una máscara de payaso tirada en el suelo, enfrente de la puerta que da a la habitación donde su adolescente hermana se peina. Cuando Michael coge la máscara y se la pone, un corte de montaje modifica el punto de vista: ahora, la mayor parte de la pantalla está en negro, excepto dos pequeños agujeros, imitando la forma de la careta, pero también introduciendo un cortocircuito en la perspectiva: el espectador es alejado de la realidad en la que vive Myers. El momento en el que apuñala repetidamente a su hermana hasta matarla es vislumbrado parcialmente: el horror irrumpe en un entorno controlado, del cual el espectador es alejado para su seguridad. Tras el asesinato, Myers sale de la casa mientras sus padres llegan, se acercan y le quitan la máscara. En ese momento, Carpenter cambia el punto de vista. La cámara pasa a un primer plano, mostrando el rostro de un niño de seis años de mirada perdida. Una grúa nos aleja de la escena, abandonando a unas figuras estáticas en medio de la oscuridad. Tras acompañar al Mal en su ejercicio del terror y descubrir cómo éste puede refugiarse en las formas más anodinas e inocentes, huímos de la escena, conscientes de que jamás podremos comprender el insondable abismo al que nos hemos asomado. Los primeros minutos de 'Halloween' no sólo sirven para introducir un trauma del pasado que afectará al presente de los protagonistas, sino que puede verse como un cortometraje en el que Carpenter nos presenta su visión de la esencia del Mal.



2. La noche de la silueta errante

Tras dicho prólogo,
'Halloween' da un salto de quince años. El doctor Sam Loomis, quien se ha encargado de estudiar a Myers, encerrado en una clínica mental durante todo ese tiempo, viaja junto a una enferma durante una desagradable noche, lluviosa y tormentosa, con destino a recoger a Myers y trasladarlo a otro centro. Durante el recorrido , Loomis ne niega a referirse a su paciente como un ser humano, dirigiéndose a él como una cosa, algo indefinible. Al mantener esos años en elipsis, Carpenter despliega una mirada abstracta sobre su criatura, dándole un enfoque casi mitológico: el indescifrable vacío emocional en el que está sumergido ('mirando la pared, sin verla' en palabras de Loomis) resulta tan hondo que se resiste a ser mostrado: al ocultar las imágenes, Carpenter no esconde, sino que descubre. Ese acercamiento mitológico se expande y contagia la atmósfera de toda la película, cargándola de un elemento metafísico, de una presencia que se despliega por todos los escenarios, ensombreciéndolos sin necesidad de estar ahí. Un recurso tan devaluado con el tiempo, y el uso, como es la máscara que oculta el rostro del psychokiller, en 'Halloween' adquiere un sentido a la hora de definir a quien la porta: una careta blanca, sin expresividad, que representa la falta total de emociones de Myers quien, sin renunciar a su forma antropomorfa, la rechaza, se aleja de ella: oculta sus facciones humanas porque éstas no tienen nada que ver con él, no son parte de lo que es.



 
Michael Myers no habla y sólo produce una densa, pesada respiración, como si no acabara de acostumbrarse a ese cuerpo; se mueve de manera rígida y automática, más parecido a un robot que a un humano; por muchos golpes que reciba y sea derribado, siempre vuelve a levantarse, como si fuera inmortal. Cuando, tras ver su silueta recortada en la oscuridad, Tommy, el niño del que está cuidando Laurie Strode, le identifica como el Hombre del Saco, se nos está informando de la auténtica naturaleza de tan misterioso ser: en
'Halloween' no asistimos al avance depredador de un vulgar asesino, sino al Mal Absoluto, en estado puro, que se ha encarnado en una forma humana para poder moverse entre las personas comunes. Durante más de la mitad del film, Myers se dedica a observar y perseguir a sus futuras víctimas, como si su objetivo fuese estudiarlas con un ánimo casi antropológico, subrayando la distancia de Myers con ellas. A pesar de que la imagen que ha trascendido del icónico psicópata es la que le muestra utilizando un enorme cuchillo, en todos los asesinatos que nos muestra 'Halloween', Myers utiliza sus manos, entrando en contacto directo con la carne de los desdichados adolescentes (aunque les acabe rematando mediante arma blanca), buscando sentir esa calidez propia de los seres vivos que le es ajena. Tras ensartar a uno de ellos, dejándolo colgado, Myers se queda mirando el cadáver, estudiándolo, como hipnotizado por una forma de vida que le fascina por desconocida.

3. Una cartografía del Mal

Cuando John Carpenter reconoció que
'Halloween' era su respuesta a 'Suspiria', no sólo estaba rindiendo un tributo a la obra maestra de Dario Argento, sino que, quizás de manera inconsciente, revelaba tanto el motor de su propia película como el de todo el género de la década. El principal rasgo distintivo del cine americano de los 70 fue su fuerte conexión con la realidad de la que surgía. Una realidad sacada directamente de las calles, de la gente, de un espíritu de desencanto de una sociedad que despertaba del sueño de los 60 para encontrarse en medio de una pesadilla. Y el cine de terror no fue ajeno a ese sentimiento. Un ejemplo sería la excelente 'Dead of Night', del desaparecido Bob Clark, que adaptaba el esquema clásico del popular relato de W.W. Jacobs, 'The Monkey´s Paw', a la coyunturalidad del ex-veterano de la guerra de Vietnam que volvía desconocido al hogar. Otras dos imprescindibles muestras del género de la década son 'The Exorcist' y 'The Texas Chainsaw Massacre', las cuales se desarrollan en entornos tan reconocibles como de marcada fisicidad. Pero hay otro detalle que une a los títulos comentados: la importancia de las figuras arquitectónicas tanto como núcleo de lo maligno como foco de infección: la habitación en la que se encerraba a una poseída Regan, por cuya ventana surgía un haz de luz que daba la bienvenida al padre Merrin; el siniestro hogar de la familia Sawyer, amueblada a base de huesos y piel humanos.



 
Tras la masacre producida en el pasado, la casa de los Myers ha sido abandonada, quedando en ruinas, y convirtiéndose en residuo del horror como advertencia de su poder en un tranquilo barrio residencial: una mancha de sangre en medio de una impoluta sábana blanca. El sheriff de la localidad de Haddonfield le cuenta a Loomis que los niños creen que está encantada. La casa de los Myers se suma, de esta manera, a esa colección de receptáculos del Mal, con aportaciones foráneas como las mansiones de 'Profondo Rosso' y 'Suspiria', que nos permite unir a los principales títulos del cine de terror en un objetivo común: cartografiar un mapa del horror que recoge el avance del Mal, partiendo de las casas situadas en diferentes puntos, y cuya influencia se extiende y une, como carreteras interconectadas que recorren un paisaje. Los realizadores William Friedkin, Tobe Hooper y Dario Argento coincidían también en la conclusión de sus respectivos films: tras mostrar el poder del Mal en todo su apogeo, demostraban que, tras una victoria pírrica de los protagonistas, éste seguía manteniendo su presencia e, incluso, parecía salir fortalecido del envite. En este sentido, el final de
'Halloween' llega más lejos con el cuerpo desaparecido de Michael Myers, seguido de una serie de planos que nos muestran diferentes localizaciones de la película (y que, no por casualidad, finaliza con una imagen de la casa de los Myers) con la entrecortada respiración del asesino como banda sonora. El mensaje no puede ser más claro: una vez cumplido su objetivo, el Mal puede abandonar su disfraz de carne. El daño ya está hecho y todo Haddonfield ha sido contagiado de la esencia del Horror. Sus habitantes son conscientes para el resto de su vida que, efectivamente, el Hombre del Saco existe.

jueves, 27 de octubre de 2016

PET


Pet - Carles Torrens - Estados Unidos

Cuando una película de género llega al circuito festivalero sin trailer ni teaser...ahí es donde su director se la juega. Por lo menos en cuanto a asistencia/respuesta se refiere. La búsqueda de información cobra una prioridad de la que no gozan el resto de films participantes. Un titulo explicito apoyado por un cartel llamativo, unos protagonistas conocidos y un extracto del propio film fueron las únicas pistas previas que se pudieron encontrar del largometraje que el barcelonés Carles Torrens dirigió y presento este 2016 durante la 49 edición del Festival de Sitges. El boca oreja funciono a la perfección y de un pase al siguiente el publico aumento de manera considerable. Escrita por Jeremy Salter ('The Lazarus Effect', 'The Exorcist (TV)'), 'Pet' es la segunda película en la dirección de Carles Torrens despues de 'Emergo' en 2011 y varios cortos anteriores. El mundialmente conocido por sus papeles como Merry Brandybuck  en la saga 'LOTR' o Charlie en 'Lost', Dominic Monaghan, interpreta a Seth, un trabajador de una tienda para perros que un día se topa en el autobús con una antigua compañera de clase, Holly (Ksenia Solo). A partir de ese momento la vida de Seth dará un vuelco y su obsesión con la joven lo llevara a secuestrarla y tenerla cautiva en el sótano donde trabaja pero...quien es realmente cautivo de quien...y porqué?. Thriller psicológico de manual, honesto con el espectador, con un giro de guión sorpesivo y un montaje parecido al de 'Saw' sin ser esta nada mas que una simple referencia en ese sentido ya que 'Pet' compite en otros temas bien distintos. Estamos ante una historia de amor bastante extraña, sangrienta y dolorosa tanto física como mentalmente, compuesta por dos almas totalmente solitarias -y desquiciadas?- que a su vez  están rodeadas de otras, ya sean animales o humanas. Mas que una doble lectura, Torrens apuesta por el thriller clásico donde nada es lo que parece hasta el último fotograma. Su buen ritmo o su corte oscuro, morboso y nada pretencioso elevan la producción por encima de otras que si pecaban de algo de pretenciosidad como la francesa dirigida por Yann Gozlan en 2015, 'Un homme idéal'. En aquella, las intenciones de su protagonista resultaban lejanas,vanidosas, se lograba empatizar con el personaje por momentos pero en el fondo su poso, era oscuro y arrogante. En 'Pet', el Seth creado por Salter se nos presenta como un cuidador de perros, servicial, atento, sabemos o creemos saber que algo en su mente no funciona correctamente, es un acosador nato pero nos da igual, no podemos dejar de sentir cierta complicidad con el personaje de Dominic Monaghan. Es un buen tipo hasta cuando ocurre el hecho que lo cambia todo. Seth nos cae bien incluso cuando sus acciones no son las mas acertadas y, la duda que Holly siembra en él, la sentimos como propia, TorrensSalter en ese instante ya nos ha convertido en complices mientras nosotros debatíamos sobre los clichés que podamos haber visto o no. Seth no es un psicópata, no es un serial killer, es un alma solitaria, manipulable, frágil, Seth esta bien lejos de ser un psicópata, es un acosador que jamás cruzó la linea y que cuando decide hacerlo es cuando su verdadera naturaleza sale a la luz y comete los errores propios de alguien que se enfrenta a algo por primera vez. Hay que alabar también sin duda el buen hacer de la canadiense Ksenia Solo dando la replica a Monaghan ya que, sin la buena interpretación que ofrece no seria posible este quid pro quo o este versus que ambos actores mantienen durante toda la película .'Pet' dibuja su linea con 4 actores y 2 escenarios, engancha por su guión y el buen giro que posee y que la convierten en algo mas que un producto convencional, un thriller de manual clásico, negro y verdaderamente sorpresivo; deja rastros para segundas lecturas pero, como dije al inicio, Torrens lo que busca es un resultado final honesto, sin ir mas allá, una historia sencilla y bien dirigida. Buena.

HELL OR HIGH WATER


Hell or High Water - David Mackenzie - Estados Unidos

Thriller impecable de principio a fin. Y que fin! Clásico y enormemente satisfactorio. Mackenzie dirige un film repleto de potentes diálogos y grandes escenas bajo el abrasador sol de la arida Texas. Los hermanos Howard, Tanner (Ben Foster), el hermano mayor, impulsivo, violento, recién salido de la cárcel y Tobby (Chris Pine), el mas pequeño, comienzan una serie de robos a bancos pertenecientes a la cadena Texas Midland Bank en varios pueblos pequeños del estado. Por otro lado y debido a que la cantidad robada no supera el limite, el FBI deja paso en la investigación a dos Rangers de Texas, el veterano y a punto de retirarse Marcus Hamilton (Jeff Bridges) y su compañero mestizo Alberto Parker (Gil Birmingham). 'Hell or High Water' bien podrían haberla firmado los hermanos Coen por la potencia de sus diálogos, la forma de describir unos personajes tan peculiares o hasta por ese humor tan negro del que hace gala. El guión de Taylor Sheridan ('Sicario') es bueno, mucho, pero no lo sería tanto quizás si no tuvieran la voz de un Jeff Bridges que brilla a un nivel excepcional, entregándonos a un Ranger sarcástico, irónico e hirientemente racista en sus chistes y bromas, un tipo que nos recuerda vagamente al Dude de 'The Big Lewoski' con su pasotismo y su vuelta de todo. Un perro viejo al que su compañero Alberto soporta como puede porque como bien le recuerda este: '...cuando no este aquí, echarás de menos mis bromas racistas...'. Es ese tipo de personaje el interpretado por Bridges, un Ranger que oculta su mirada bajo unas gafas de sol negras, surtiendo puyas a diestro y siniestro hasta de madrugada con un ingenio propio de pocos, alguien difícil de soportar pero fácil de querer, ese es Marcus Hamilton. Algo que me gusta de la dirección de Mackenzie es como maneja el ritmo y va deshuesando la motivación de los dos hermanos por cometer dichos robos, es algo que podemos intuir desde el inicio por la forma en que cometen el primero de los atracos. También esa relación de, por un lado, dos hermanos de sangre y por el otro, dos hermanos no de sangre pero si de vida, de día a día, algo que cobra mas sentido una vez terminado el film y visto lo sucedido entre una parte y otra. Pocos personajes, desierto, polvo, sol, robos, bancos, venganzas y...música! Ese es otro de los alicientes que tiene 'Hell or High Water', su música. Tanto la no original que incluye temas de Attila , Jamey Johnson, Townes Van Zandt, Scott H. Biram o Gillian Welch entre otros, como la original compuesta por el mítico Nick Cave junto a uno de los miembros de su banda, Warren Ellis. Curiosamente ambos colaboraron anteriormente en la creacion de otras bandas sonoras como la del potente western 'The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford' o 'The Road' en 2009. En su conjunto 'Hell or High Water' auna drama y thriller en un escenario como es el desierto texano y sus solitarios pueblos, capaz de sostener casi el mismo protagonismo que los cuatro personajes que por el se pasean, hay una calma pasmosa en ese ritmo tan acelerado, es inherente a ellos, como el polvo desértico que nunca termina de desprenderse. Realmente la película de David Mackenzie se asemeja a un western, pero solo es un parecido, un halo que sobrevuela toda la historia, casi un western crepuscular gracias al contrapunto musical que otorgan Cave y Ellis a la banda sonora no original, temas muy suaves, evocando sobre todo en el tramo final a dos pistoleros frente a frente, el bien contra el mal, la ley contra el crimen, la oblación frente a la necesidad. De lo mejor de #Sitges2016.

jueves, 20 de octubre de 2016

THE EVIL DEAD


The Evil Dead - Sam Raimi - Estados Unidos

En su  reciente y magnífico  ensayo sobre  el  cine de horror  norteamericano  post  11-S, 'El  imperio  del  miedo',  Antonio José  Navarro define el  icono de la cabaña en el bosque como  'un tortuoso  paisaje interior, donde el  hombre civilizado y civilizador (···)  aparece como una diminuta criatura cuyo sufrimiento, enclaustrado en esa ratonera con  apariencia  de hogar, apenas  cuenta  ante la opresiva opulencia  del bosque.'  Tenemos  que retroceder  hasta  1968 para localizar  el  que posiblemente  sea  el inicio de esta  figura escénica que se  ha acabado  convirtiendo, casi, en un subgénero dentro del  cine fantástico. En  'Night of the Living Dead', George  A. Romero encerraba  a sus  protagonistas  en una casa  aislada,  convertida en el  último  bastión civilizado, y lógico, de un mundo en el  que los  muertos  caminaban por  la tierra anunciando el  comienzo  del  Apocalipsis:  el  fin  de un orden  establecido que  se iba agrietando. No es  caprichoso traer  a  la memoria la seminal  ópera prima  de Romero  para hablar  de la no menos  influyente primera película  de Sam  Raimi  cuya desprejuiciada mezcla (sub)genérica  sigue siendo  su fuente de frescura aún hoy, más  de 30 años  después.  El paradigma  del  zombie  instaurada por  Romero (especialmente  a partir  de la fundamental  Zombi)  es  cruzada con la  irreverente locuacidad y tortuosa tentación  de la poseída  Rega de  'The Exorcist', dando lugar  a una explosiva mezcla:  los  poseídos  de 'The Evil Dead', con sus  rostros  convertidos  en grotescas  máscaras  de piel cuarteada y carne lacerada  no son sino débiles  y moldeables  figuras  humanas, cuya envoltura  de carne y hueso hace  gala de una  notable  vulnerabilidad ante  la devastadora fuerza inmaterial  de la esencia maligna que habita  en el  bosque.


El  descenso  en espiral  a los  abismos  del  gore  que efectua  'The Evil Dead'  no es gratuito. El  film  de Raimi  es  hijo directo de la década  de la Nueva Carne.  El  cine de terror  de los  80 tomó el  relevo de la materialidad de los  70 (donde la amenaza ya  no era sobrenatural, sino que lucía una  forma  muy  humana)  y convirtió el  cuerpo de los personajes  en un banco de pruebas  donde experimentar  con el  avance  de las  técnicas de efectos  especiales  de maquillaje. Próxima  a los  parámetros  de  las  casas encantadas, los  protagonistas  de  'The Evil Dead'  no se  ven acosados  por  un catálogo de sucesos  poltergeist.  Su indefensión  es  reflejada en su  propia fragilidad física. Recordemos  momentos  tan inolvidables,  imbuidos  de una  atroz fascinación demencial, como aquel  en que uno de los  poseídos  se arranca su  propia mano royendo con sus  dientes  la muñeca  o el  brutal  exorcismo  que  Ash  practica  a uno de sus  amigos  descuartizándole con un hacha. En este sentido,  la unidimensionalidad de los  personajes,  su escaso  dibujo psicológico, no es  tanto un defecto como una declaración  de principios. 'The Evil Dead'  comienza  con la cámara recorriendo un bosque brumoso, flotando  por encima  de unas  estancadas  aguas,  hasta que se asoma  a un claro desde  el  cual  se  ve la carretera, por  la que circula en ese momento un coche. La llegada del  grupo de jóvenes  dispuestos  a pasar  un divertido fin  de semana  en una aislada  cabaña  alquilada en  Tennesse  es  mostrada  por  Raimi  con una cadencia  ceremonial:  el  plano en semipicado  que sigue al  vehículo  mientras  recorre el  camino hacia  el  lugar;  ese columpio que golpea una pared como si  marcara el  ritmo  del  corazón del  lugar  y que se detiene  de repente, de manera maligna. La cámara se  sitúa dentro de la cabaña cuando la puerta es  abierta  por  primera  vez, con la luz del  exterior  rasgando unas tinieblas  de evocación primigenia  despertando a una energía  aletargada.


Como  indicaba Navarro al  comienzo de  este texto, el  paisaje humano de  'The Evil Dead'  no son  sino unos  meros  títeres  cuya función es  mostrar, por  contraste,  la superioridad  (casi  cósmica,  lovecraftiana)  de las  monstruosas  fuerzas  del  bosque:  los erráticos  movimientos  de los  personajes  enfrentados  a los  enérgicos  travellings  que representan el  punto de vista  (?)  del  ser  (?)  que les  acosa;  los  planos  generales  del exterior  de la cabaña, con la luna llena  alcanzando un monstruoso  tamaño;  o ese momento  en el  que todo el  grupo está cenando  y, de repente, sin explicación  alguna, la puerta del  sótano se abre sola,  invitándoles  (manipulándoles)  a entrar  en  su interior. Su condición de piezas  sacrificiales  es  refrendada  en una de las  escenas  más  terribles (e irrepetibles, como demostró  el  pulcro remake dirigido por  Fede Álvarez en  2013) del  film:  una de las  jóvenes  siendo violada  por  el  mismísimo  bosque, convertido ya en un ente primordial  ávido de energía  juvenil. Volviendo a la mezcla  genérica  comentada líneas  arriba,  'The Evil Dead'  recoge la estructura del  slasher, con su  grupo de  adolescentes  encerrados  (y aislados)  y que son eliminados  de uno en  uno.  Así, el  film  acaba transformándose  en una pesadillesca experiencia subjetiva  centrada  en el  punro de vista de  Ash quien va  viendo, impotente,  como  se  va quedando solo. En un giro que  subraya la crueldad que subyace  en las  imágenes  de 'The Evil Dead', alejándolas  así  del  mero espectáculo truculento, es  el  mismo  Ash quien tiene  que eliminar  a sus  amigos  (y  a su novia)  con sus  propias  manos  (Ash  reventando  los  globos  oculares  de uno de los  poseídos  con sus  dedos, captado  en un terrible plano detalle). El  objetivo de las  fuerzas  malignas del  bosque  parecen,  en última  instancia,  aislar  a  Ash  para jugar  con  él  y su cordura. De ahí  surge  un sentido del  humor  muy  negro (lejos  de los  excesos  cartoon y slapstick  que se  irán adueñando  de la saga),  concentrado en los  endemoniados jóvenes,  dispuestos  a socavar  cualquier  vestigio racional. La última media hora del  film,  con  Ash  como  único superviviente, se  convierte en un carrusel  surrealista protagonizado por  una cámara que se  descubre  como  la última poseída  y que, libre de las  ataduras  racionales  de una praxis  cinematográfica ortodoxa (lógica), da rienda suelta  a una serie de  proezas  estilísticas  (el  brutal  plano contrapicado,  situado bajo los  pies  de  Ash;  y su  contrapartida, ese travelling cenital en el  que, cada  vez que pasa una viga, suena un extraño zumbido)  cuyo objetivo es llevar  al  indefenso  humano superviviente al  terreno de la demencia,  distorsionando sus  sentidos  espaciales  y temporales.  Como  su  último plano indica,  'The Evil Dead'  es  un festival  del  Mal,  en el  que los  personajes  son meros  figurantes. De ahí la electrizante energía  que, a día de hoy, sigue  transmitiendo  sus  imágenes  y la desazón  que sigue  atenazando al  espectador  que se  acerca a ellas, atrapado en el interior  de una cabaña  convertida en una puerta a un abismo  de caos  y destrucción en el  que las  normas  con las  que asociamos  la narrativa  cinematográfica han  sido gozosamente abolidas.

lunes, 17 de octubre de 2016

MIDNIGHT SPECIAL


Midnight Special - Jeff Nichols - Estados Unidos

Peculiar y curioso thriller de ciencia ficción el dirigido por Jeff Nichols con el que casi vende su alma a la industria hollywoodiense. 'Midnight Special' es la cuarta película de uno de los mas protemedores realizadores norteamericanos de los últimos años; se estreno con 'Shotgun Stories' en 2007 y cuatro años mas tarde y casi al unisono dirigió 'Take Shelter' y 'MUD' en 2011 y 2012 respectivamente. 'Midnight Special' llega en 2016 cumpliendo ese ciclo de madurez entre historias/películas que mantiene Nichols y repitiendo con la participación de su actor fetiche, Michael Shannon. Luego hablare un poco sobre esta curiosa 'trilogía' formada por la dupla Nichols/Shannon pero ahora os cuento mas sobre 'Midnight Special' y porque considero que es la película mas floja de las tres que ha realizado con Shannon al frente sin contar 'MUD', la cual todavía no he podido ver. 'Midnight Special' consigue sin casi buscarla, toda la magia que 'Super 8' rezuma, es un hit and run, una road movie que centra todos sus esfuerzos en la linea central de su argumento y deja de lados otras que podrían haber dado mucho mas crédito a su director y a la película en si. La historia es muy muy conocida por todos, o al menos por la masa cinéfaga: 'ser' especial a la carrera acompañado por familiares o amigos con el ejercito, el FBI y  la NASA tras ellos. Si me pongo a sacar títulos parecidos o similares la lista puede ser curiosa, el que mas clama la atención es 'Close Encounters of the Third Kind' de Spielberg pero el trama base es idéntica o casi a 'Short Circuit' e incluso 'Free Willy', si si, una vez la veáis, pensadlo que tiene su lógica, y si me apuráis hasta tiene algo de 'Starman', 'D.A.R.Y.L.', 'Flight of the Navigator' o 'Mercury Rising' con la ventaja que el 'ser' especial, Alton (Jaeden Lieberher), no se la pasa toda la película chillando por su autismo.
 

Llegados a este punto imagino que ya os podréis hacer una idea del argumento de 'Midnight Special', trama sencilla bajo el filtro de Nichols, es decir, tono austero, banda sonora melancólica y seriedad en el guión sin dejar espacio a la fantasía spielbergiana o similares, que la hay ojo, o al menos yo veo esos toques en el comic que lee Alton, el momento radio latina o en la escena final con esos extractores de petróleo mirando al cielo. Ya quisieran muchas películas de ciencia ficción actual tener el enfoque que tiene 'Midnight Special', estamos ante una buena película que marca un inicio fulgurante de 35 minutos donde se nos mete en la historia directamente y sin previo aviso. Nichols suelta al espectador en ese momento en que el 'ser' ya ha sido cazado por el estado y empieza la gran huida. El mayor problema es que pasada esta intensa e interesante media hora larga con alguna que otra escena llamativa el conjunto de lo que se nos cuenta empieza a hacerse extremadamente previsible, se pierden tramas como la de la secta y esos dos secuaces para potenciar a un personaje impuesto a la fuerza y que no aporta nada, es mas, la película podría haber funcionado sin el, o en este caso, ella, Kirsten Dunst. Su personaje, el de Sarah Tomlin, la madre (?) del 'ser', dudo mucho que tenga mas de 25 lineas en todo el film, la mayoría del tiempo callada, absorta, como drogada o sin saber que importancia tiene su papel, sus apariciones podrían haber sido suplantadas por el personaje de Joel Edgerton ('Warrior', 'The Gift') tranquilamente y nadie hubiera notado la diferencia. Buen personaje por cierto, con dos simples lineas en una conversación pasada la mitad del film Nichols lo define muy bien, hasta llegar a ese punto uno puede hasta llegar a pensar que es un amigo con algún tipo de deficiencia mental al que Shannon ha embaucado debido a sus pocas palabras. También aparece Adam Driver ('Star Wars VII'), para que entiendan algunos el porque en parte de su elección como Kylo Ren, su altura y su voz también fueron motivos para elegir en su momento a David Prowse como Vader, no?. Pues eso. Volviendo al tema de la madre de Alton, es importante que aparezca pero no que tenga mas protagonismo que por ejemplo el líder de la secta o los secuaces. Aun así esta diferencia se puede aceptar pero lo que no se puede pasar por alto es el gran desliz que tiene Nichols en una de las escenas, si me dices que se trata de una opera prima pues se lo puedo perdonar pero para un tipo con la trayectoria que tiene ya a sus espaldas este director, es un fallo tonto e imperdonable. Hablo de la escena del control en la carretera. Como es posible que Shannon no solo se recupere tan pronto de lo que le ha pasado en el hombro sino que lleva una gran mancha de sangre en la camiseta, visible a todas luces menos para las decenas de militares que pululan por el control. Si, es injusto menospreciar una película buena por un simple fallo o un detalle pero es que clama al cielo semejante incoherencia cuando nos estas vendiendo un thriller de ciencia ficción bajo el filtro de la realidad mas austera. No es creíble!. Comparándola con las dos anteriores películas que rodó con Shannon, esta es la mas comercial, por decirlo de alguna manera, las relaciones personales entre los protagonistas no importan tanto o no son tan 'reales' como resultan en 'TS' que es de todas la que tiene ese elemento 'fantastico' del apocalipsis pero a su vez funciona como el drama de un hombre al que su propia familia toma por loco. O también podemos verla como un homenaje a esa nostálgica ciencia ficción ochentera donde todo ser extraño y no humano era protegido contra el sistema a toda cosa, llamase E.T., llamase Willy o Nº5 o como se quiera. 'Midnight Special' es una buena película que sienta todas sus bases en esa primera media hora larga  inicial para luego poner el piloto automático y dejarse llevar hasta un climax final que tampoco termina de convencer lo suficiente como para haber aguantado todo el viaje. Se esta corrumpiendo el toque de Jeff Nichols conforme crece su fama y aumentan los presupuestos de sus producciones? Ahí lo dejo. 'Shotgun Stories' representaba un thriller rustico rodado en Arkansas (lugar donde nació Nichols), serio, de problemas comunes y auténticamente reales, una película con los pies en la tierra y una perfecta y bien encarada tensión, después llego 'Take Shelter' que seguía manteniendo este ambiente rural a lo 'Interstellar' y poco poblado usando el apocalipsis casi como protagonista principal pero siempre con problemas arraigados a la tierra aun como teniendo ese toque místico pero, en 'Midnight Special', la ficción toma completamente el control del guión de Nichols y la acción se mueve de lugar, los personajes rotan y los que se han de quedar salen y los que han de salir se quedan, la historia se corrompe y lo previsible no deja lugar a segundas interpretaciones ni tan siquiera a interesantes segundos visionados. Es como si el director hubiera decidido dar un homenaje a ese cine con el que se crió ya que nació en 1978. La banda sonora de 'Midnight Special' es del habitual de Nichols, David Wingo, y como en 'Take Shelter' marca todas y cada una de las escenas importantes de la película con una extraña melodía muy definida. No son creaciones que uno recuerde con el tiempo pero en ambas películas y sobre todo en esta que nos atañe, ese tono melancólico que emiten te mete de lleno en la historia. Otras cosas que he podido apreciar es que en la trilogía Nichols/Shannon todos los personajes clave son presentados al inicio salvo en 'Midnight Special', donde Sarah (Dunst) aparece pasada esa intensa primera media hora para detener todo el ritmo y la acción acumuladas. El conflicto en 'SS' y 'TS' es presentado al poco de arrancar, en una durante un entierro familiar y la otra mediante una visión de Shannon, pero en 'MS' Nichols empieza directamente con el conflicto, abre la puerta del coche para que nos subamos en marcha y vayamos encajando las piezas de un puzzle cuyas pistas clave van siendo reveladas poco a poco. Y para rematar, las 3 peliculas terminan con un plano similar, sobre todo 'SS' y 'TS', sino parecidos en el mensaje o interpretación si en la forma. En definitiva, como experimento homenaje aprobada con creces y como historia independiente funciona genial ese enfoque mas serio y menos fantasioso de una historia ya contada pero se le debe exigir mas a Jeff Nichols, mucho mas si su rango de producciones cada 4 años. De momento sigue siendo un director a seguir precisamente por estos tonteos de su cine con todo tipo de genero, desde el thriller a la ciencia ficción, siempre con su sello personal. Y como se que os gustan las comparaciones os dejo esta, 'Midnight Special' no es superior a 'Cloverfield Lane 10' pero si igual o algo mejor que 'Super 8'.

domingo, 16 de octubre de 2016

PHANTASM


Phantasm - Don Coscarelli - Estados Unidos

¿Es necesario tener talento para hacer una buena película? ¿Podemos interpretar el oficio de hacer cine como el resultado de una combinación de causas (talento) y consecuencias (calidad)? Si fuera así, ¿cómo podríamos explicar el hecho de que Don Coscarelli no sólo no volviera a alcanzar el alto nivel de su ópera prima, sino que, además, es el responsable de las deficientes secuelas de la misma (la última de ellas, 'Phantasm Ravager', vista en el reciente Sitges, y en la que se limita a producir y co-escribir el guión? Al igual que con otros conocidos ejemplos (Tobe Hooper y 'The Texas Chainsaw Massacre'), 'Phantasm' parece dotada de su propia fuerza centrípeta que surge de su misma esencia, transformando al equipo técnico y artístico en un grupo de médiums que, arropados por esa misma fuerza, le dan la forma adecuada. Los primeros minutos de 'Phantasm' transcurren en el cementerio local de la pequeña localidad de Morningside. Del resto de la ciudad apenas veremos una cuantas localizaciones más (la casa de los protagonistas, la mansión de la anciana vidente, la tienda de antigüedades, un bar) las cuales, lejos de dibujar un conjunto urbano, da la impresión de estar aisladas entre sí, como si fueran puntos concretos en un mapa abstracto. Esta atmósfera difusa forma parte del tono onírico que desprende todo el film, un tono potenciado por la presencia de un niño de 13 años como protagonista. Como si fuera la cartografía de los miedos y obsesiones de un niño que debido a un suceso traumático (la muerte de sus padres) se ve obligado a abrir, de golpe, los ojos a una realidad oscura, dura y peligrosa.


'Phantasm' presenta una colección de miedos adolescentes que tienen su colofón en el descubrimiento de la existencia de la muerte. El temor a ser abandonado por su hermano, la curiosidad por el sexo o la creencia en supersticiones de carácter esotérico forman un cúmulo de inseguridades y temores existenciales que son canalizados por el cementerio, transformándose en el centro neurálgico del mundo de Mike, extendiendo su poder, su aliento maligno y fúnebre, a su alrededor, alcanzando a todo aquél que da seguridad a su vida (su hermano, sus amigos, las chicas que le cuidan) como si su único objetivo fuera dejarle solo: abandonado e indefenso. Desde este punto de vista, todos los elementos sobrenaturales que amenazan la vida de los protagonistas (las pequeñas criaturas encapuchadas, las esferas voladoras, la mujer que atrae con su belleza y sensualidad a los incautos que caen bajo sus encantos para eliminarlos en el cementerio) no son sino la manifestación sobrenatural de sus miedos interiores. Entre este grupo hostil sobresale la imponente presencia del Hombre Alto, un gigantesco enterrador que, a ojos de Mike, toma la forma de su particular Hombre del Saco, un ser de fuerza sobrehumana (es capaz de levantar a Mike con una sola mano), capacidad de transformismo (en realidad, él es la mujer asesina), poder ubicuo y pasado milenario (en una escena, Mike descubre una foto en la que aparece el Hombre Alto vestido como un enterrador decimonónico, lo que nos hace pensar en que es una presencia que ha habitado la ciudad desde el principio de los tiempos, alimentándose de sus miedos). Cuando el Hombre Alto y Mike se encuentran en uno de los pasillos de la funeraria en la que el primero reside, uno frente al otro, se van acercando poco a poco, haciendo los mismos movimientos. En ese instante, el Hombre Alto parece el reflejo distorsionado y tenebroso del propio Mike, un producto de su perturbada mente. 

 
 Lo que hace de 'Phantasm' un ejemplo tan poderoso dentro del cine de terror es la manera con la cual el universo interior de su protagonista contamina su propia forma cinematográfica, convirtiéndolo en un moderno film expresionista, pues tanto la puesta en escena como el montaje parecen seguir los dictados de los miedos de Mike. La estructura de 'Phantasm' rehuye una narrativa convencional basada en la linealidad causa-efecto para abrazar una lógica surrealista, de poderoso hálito onírico, que justifica, de golpe, los absurdos movimientos de sus protagonistas, cuyas acciones desnortadas les convierte en prisioneros de una obsesiva pesadilla. 'Phantasm' es un ejemplo de cine fantástico en estado puro, no tanto por lo que cuenta, sino porque ese aliento fantástico surge de su propia forma. Un ejemplo: Mike está desmayado en una oscura carretera. Su hermano mayor, Jody, está sentado en el sillón de su casa. Coscarelli inserta una serie de planos que se van acercando, cada vez más, al rostro de cada uno. Cuando Mike abre los ojos, el siguiente plano le muestra corriendo por la carretera. Volvemos al primer plano del impertérrito rostro de Jody cuando oímos el sonido de una puerta cerrándose. El último plano es un encuadre general en el que vemos a Mike al lado de Jody. Con esta secuencia se insinúa una conexión psíquica entre los dos hermanos, como si Jody, preocupado por Mike, deseoso de verle, le hubiera salvado y traído a su lado con el poder de su deseo. El giro del final parece querer hacer evidente que el metraje de la película es fruto de la imaginación descontrolada de un niño que acaba de pasar por un duro golpe vital. Una impresión subrayada por el escalofriante susto final que cierra el film (digno de situarse junto a los sobresaltos de 'Carrie' y 'Friday 13th'), transformando a 'Phantasm' en una espiral descendente sin fin, un cúmulo de muñecas rusas oníricas que encierran a su protagonista en una pesadilla febril de la que nunca será capaz de despertar.

sábado, 15 de octubre de 2016

INFERNO




Inferno - Ron Howard - Estados Unidos

Esta es la tercera vez que Tom Hanks se pone en el papel de Robert Landon el profesor de simbología de la universidad de Harvard que ya ha tenido que salvar al mundo un par de veces, el destino quiere que vuelva a ser él la pieza clave de un maquiavélico plan para reducir drásticamente la población mundial. Esta vez descubrimos al bueno de Robert en la cama de un hospital, con un fuerte golpe en la cabeza, con una importante amnesia y con unas alucinaciones que no le dejan pensar con claridad. La pega es que cuando comienza el film nos encontramos ya en medio de toda la trama y el pobre no sabe porque le persiguen o que es ese extraño objeto que tiene en el bolsillo. Ya el inicio es bastante distinto a lo que vimos en las anteriores entregas, eso de que el protagonista empiece con amnesia aunque treméndamente manido en el tema de los thrillers (sobretodo de suspense) le da un aire fresco a una franquicia que puede caer rápido en el aburrimiento, a no ser que se le inserten artificios como este y en esto el director Ron Howard es bueno, muy bueno. Los primeros veinte minutos de Inferno son una locura de alucinaciones, flashbacks, ensoñaciones y efectos psicodélicos que si bien se vuelve bastante incomodo para el espectador hace que empaticemos bastante con el profesor Landon aunque solo sea por lo mal que lo pasa, el resto del film es bastante continuista con lo que nos ofrecieron los dos anteriores: acertijos y más acertijos escondidos en obras de arte y repartidos por los rincones más bellos de las ciudades en las que transcurre la acción (en este caso Florencia, Venecia y Estambul), alguna persecución, algún giro de guión y mucha transcendencia ficticia. El principal problema que le veo a estas adaptaciones de las novelas de Dan Brown es que no son tan cinematográficas como la gente pudiera pensar en primera instancia, de ahí que el director se tenga que servir de los artificios de los que antes hablaba. por ejemplo, el profesor Landon está escudriñando un fresco en el que hay una batalla, pues de repente vemos imágenes de esa batalla, aunque realmente no venga a cuento ni aporte nada al film (excepto algo de vacía espectacularidad) o escenas que a lo mejor no son tan 'espectaculares' pero a las que le añaden más espectacularidad alargando en exceso la acción y ayudándose de la potente banda sonora de Hans Zimmer que a veces queda demasiado superpuesta. Pero bueno, si nos dejamos caer en estos juegos seguro que pasamos un buen rato en el cine ya que el tema de los acertijos que están muy bien traídos, los paseos que se dan por estos espectaculares sitios, que toda la trama gire al rededor de un personaje tan interesante como Dante Alighieri y su divina comedia, esos giros más o menos inesperados son factores que hacen que las dos horas que dura la película se pasen rápidamente. Exceptuando un par de escenas en las que nos hablan de la vida personal de Landon y de su pasado amoroso, la verdad es que no llegan a molestar pero son un bajón respecto al resto del film , no aportan nada y la verdad es que no se si solo me pasa a mí pero tampoco me interesa saber nada de la vida de este hombre, con saber a que se dedica y lo bueno que es en lo que hace me vale.


martes, 11 de octubre de 2016

31


31 - Rob Zombie - Estados Unidos

Vista  en  retrospectiva,  'La  casa  de  los  1,000  cadáveres'  se  nos  aparece  hoy  como  la  película más  conservadora  de  Rob  Zombie.  Sus  imágenes,  cargadas  de  saturados  colores  brillantes,  de explosiones  cromáticas,  hacen  gala  de  un  grado  de  distorsión  y  de  histeria  fragmentada  que  nos remite  de  manera  automática  a  un  universo  iconográfico  perfectamente  reconocible  para  los  fans  de su  creador.  Aquel  que  desarrolló  él  mismo  a  través  de  los  recargados  diseños  creativos  del  grupo White  Zombie,  entre  el  pop psicodélico  y  el  barroquismo  naïf.  Que  el  debut  de  Zombie  en  el  terreno del  largometraje  se  acogiera  a  las  formas  instauradas  en  los  vídeoclips  que  él  mismo  se  encargó  de realizar para  ilustrar  su música  refrendaba  la  postura  vacilante  de  un director  que  aún no confiaba  en sus  posibilidades  como  creador  de  ficción  autónoma.  No  por  casualidad,  'La  casa  de  los  1,000 cadáveres'  es  la  única  cinta  en  la  que  Zombie  incluye  una  canción  propia.  Como  manera  de  cubrirse las  espaldas,  estaba  apelando  directamente  a  su  nutrido  grupo  de  seguidores,  dándoles  lo  que, supuestamente, esperan  de  él. '31' comienza  en  terreno  conocido:  un  grupo  de  amigos,  miembros  de  una  feria  itinerante, viajan  con  su  destartalada  furgoneta  a  través  del  árido  desierto.  Tras  las  presentaciones,  les  vemos detenerse  en  una  solitaria  gasolinera.  Desde  'La  matanza  de  Texas',  la  figura  de  la  gasolinera  se  ha convertido  en  un  icono  indispensable  del  American  Gothic.  Suele  cumplir  la  función  de  primera toma  de  contacto de  los  protagonistas  con  un mundo desconocido al  que  están a  punto de  entrar.  Una puerta,  generalmente  vigilada  por  sujetos  excéntricos,  que,  una  vez  traspasada,  se  cierra  para siempre.  También  puede  verse  como  representación  de  una  civilización  que  se  va  a  dejar  atrás:  la gasolina  como elemento  indispensable  para  la  huida.



Este  inicio  nos  remite  directamente  a  la  mencionada  'La  casa  de  los  1,000  cadáveres',  la  cual funcionaba  como  una  revisión  lunática  y  alucinada  de  la  película  de  Tobe  Hooper.  Pero  las imágenes  son  muy  diferentes:  la  tierra  seca,  los  rastrojos,  la  polvareda  de  la  carretera  empapa  la fotografía,  remitiéndonos  al  estilo  seco,  granuloso  de   'Los  renegados  del  diablo',  aquella  falsa secuela  que  se  asemejaba  a  un  western  infernal.  Por  tanto,  31  supone  una  mirada  al  pasado  de  Rob Zombie,  una  valoración  de  su  obra  hasta  ese  momento,  casi  un  recopilatorio  de  sus  avances  como realizador.  Es  lógica  esta  decisión  tras  una  obra  casi  terminal  como  'The  lords  of  Salem',  en  la  cual Zombie  lograba  de  manera  rotunda  filtrar  la  referencialidad  siempre  clave  en  su  carrera  a  través  de un  mundo  personal  que,  aquí  sí,  adquiría  autonomía  propia.  Era  comprensible  que  tras  un  trabajo tan  rotundo  como  este,  pero  que  adquiría  el  peligroso  signo  de  callejón  sin salida,  Zombie  se  tomara un  descanso  para  echar  la  vista  atrás  y  analizar  lo  que  le  ha  llevado  hasta  ahí.  Para  coger  aire  antes de  volver  a  dar un paso hacia  delante.

Así,  más  que  un  relato,  una  historia,  '31'  supone  un  viaje  por  el  Universo  Cinematográfico de Rob  Zombie.  No  es  extraño  que  los  personajes  se  vean  empujados  a  una  especie  de  yincana mortal que  a  ojos  del  espectador  adquiere  la  forma  de  un  parque  temático  en  el  que  cada fase,  cada  zona, resulta  una  atracción  que  los  protagonistas  tienen  que  experimentar.  Poco,  o nada,  sabremos  de  los demiurgos  que  siguen  la  acción,  los  responsables  del  calvario  que  sufre el  grupo,  más  allá  de  su extravagante  aspecto. A  partir  de  aquí,  Zombie  pone  en  marcha  su mirada  cruel  del  género,  su habilidad para  el  tortuoso subrayado  físico, una  visión atrozmente materialista  del  horror, reducido a cuerpos  sufrientes,  carne  desgarrada,  huesos  quebrantados  en un  festival  de  la  barbarie  que  resulta más  hipnótica  por  su  falta  de  asideros  argumentales. Recreando  el  miedo  espontáneo  y  el  susto  libre de  un  viaje  por  una  Casa  de  la  Bruja,  no  es  casualidad  que,  al  comienzo  de  la  película,  uno  de  sus personajes   más  carismáticos,  Doom Head,  se  dirija  directamente  al  espectador  en  un  largo monólogo  mirando  a  cámara,  como  si fuera  el  guardián  de  la  atracción  en  la  que  vamos  a  montar, que  nos  la  presenta  a  la  vez que vende  sus  virtudes  de  manera  tan  rimbonbante  como hiperbólica.

A raíz  de  lo  expuesto,  el  final  de  '31'  es  toda  una  declaración  de  principios:  hasta  dos  veces Rob   Zombie   nos   escamotea   el   clímax   liberador,   el   enfrentamiento   final   que   ha ido minuciosamente  preparando.  La  última  secuencia  evidencia  la  ausencia  de  interés  del  director de Halloween.  El  origen  por  lo  que  está  contando.  Una  reescritura  del  final  de  Los  renegados del diablo  en  el  que  la  hiriente  pulsión  romántica  de  aquel  ha  sido  sustituida  por  una recreación estrictamente esteticista  del  instinto  de  supervivencia.  No  nos  importa  el  desenlace  final,  que  se  nos escamotea,  sólo  la  ilustración  de  este,  la  fuerza  de  unas  imágenes  que sirven de  acompañamiento,  y no al  revés,  de  una  canción utilizada  como  emblema  de  valor épico del anticlímax. Los  protagonistas  bailando  en  una  grabación  en  Super  8  y  el  seguimiento  de  su furgoneta  a través  del  desierto  como  cierre  sobre  el  que  desfilan  los  créditos  finales.  '31'  ha sido  un  ejercicio  de pulso  visual  que,  pese  a  su  generosa  ración  de  sangre  y  tripas,  respira un aire  liviano,  casi  festivo. Un  alto  en  el  camino  para  moverse  a  los  ritmo  de  una  danza macabra  que  empieza  y  acaba  en  sí misma.  Y, a  continuación,  vuelta  a  la  carretera, recuperadas  las  fuerza,  hacia  el  siguiente  destino  que seguimos  esperando con interés.