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viernes, 28 de octubre de 2016

HALLOWEEN


 Halloween - John Carpenter - Estados Unidos

1. El horror en plano secuencia

Uno de los aforismos más célebres de Jean Luc Godard fue aquel en el que dictaminó que 'un travelling es una cuestión moral'. Lo que venía a decir el director de 'Bande à part', muy dado a la creación de ingeniosas boutades, sin duda consecuencia de su pasado como crítico de cine, es que el estilo, la forma, no consistía en un mero empaque narrativo para el contenido, una manera con la cual transmitir la historia que se está contando. Las imágenes inciden en esa misma historia, la modelan y la puntualiza. En suma, la puesta en escena no como un medio, sino como un fin. Con el prólogo con el que comienza 'Halloween', John Carpenter parece querer parafrasear la sentencia de Godard matizándola al filtrarla por la oscuridad que predomina en el cine de terror. A través de la primera persona del singular y utilizando la estilizada fluidez de una cámara en perpétuo movimiento, Carpenter nos introduce en la mente de su asesino para encontrarnos con que no hay nada: el pequeño Michael Myers no dice ni una sola palabra, sus movimientos son rápidos y directos: no hay reflexión ni reacción. Sólo acción. De ahí que el director de 'The Fog' decida utilizar el recurso del plano secuencia: un plano sin cortes, directo: igual que su asesino. 
Pero en realidad sí que hay un corte. Cuando Michael sube las escaleras de su casa, encuentra una máscara de payaso tirada en el suelo, enfrente de la puerta que da a la habitación donde su adolescente hermana se peina. Cuando Michael coge la máscara y se la pone, un corte de montaje modifica el punto de vista: ahora, la mayor parte de la pantalla está en negro, excepto dos pequeños agujeros, imitando la forma de la careta, pero también introduciendo un cortocircuito en la perspectiva: el espectador es alejado de la realidad en la que vive Myers. El momento en el que apuñala repetidamente a su hermana hasta matarla es vislumbrado parcialmente: el horror irrumpe en un entorno controlado, del cual el espectador es alejado para su seguridad. Tras el asesinato, Myers sale de la casa mientras sus padres llegan, se acercan y le quitan la máscara. En ese momento, Carpenter cambia el punto de vista. La cámara pasa a un primer plano, mostrando el rostro de un niño de seis años de mirada perdida. Una grúa nos aleja de la escena, abandonando a unas figuras estáticas en medio de la oscuridad. Tras acompañar al Mal en su ejercicio del terror y descubrir cómo éste puede refugiarse en las formas más anodinas e inocentes, huímos de la escena, conscientes de que jamás podremos comprender el insondable abismo al que nos hemos asomado. Los primeros minutos de 'Halloween' no sólo sirven para introducir un trauma del pasado que afectará al presente de los protagonistas, sino que puede verse como un cortometraje en el que Carpenter nos presenta su visión de la esencia del Mal.



2. La noche de la silueta errante

Tras dicho prólogo,
'Halloween' da un salto de quince años. El doctor Sam Loomis, quien se ha encargado de estudiar a Myers, encerrado en una clínica mental durante todo ese tiempo, viaja junto a una enferma durante una desagradable noche, lluviosa y tormentosa, con destino a recoger a Myers y trasladarlo a otro centro. Durante el recorrido , Loomis ne niega a referirse a su paciente como un ser humano, dirigiéndose a él como una cosa, algo indefinible. Al mantener esos años en elipsis, Carpenter despliega una mirada abstracta sobre su criatura, dándole un enfoque casi mitológico: el indescifrable vacío emocional en el que está sumergido ('mirando la pared, sin verla' en palabras de Loomis) resulta tan hondo que se resiste a ser mostrado: al ocultar las imágenes, Carpenter no esconde, sino que descubre. Ese acercamiento mitológico se expande y contagia la atmósfera de toda la película, cargándola de un elemento metafísico, de una presencia que se despliega por todos los escenarios, ensombreciéndolos sin necesidad de estar ahí. Un recurso tan devaluado con el tiempo, y el uso, como es la máscara que oculta el rostro del psychokiller, en 'Halloween' adquiere un sentido a la hora de definir a quien la porta: una careta blanca, sin expresividad, que representa la falta total de emociones de Myers quien, sin renunciar a su forma antropomorfa, la rechaza, se aleja de ella: oculta sus facciones humanas porque éstas no tienen nada que ver con él, no son parte de lo que es.



 
Michael Myers no habla y sólo produce una densa, pesada respiración, como si no acabara de acostumbrarse a ese cuerpo; se mueve de manera rígida y automática, más parecido a un robot que a un humano; por muchos golpes que reciba y sea derribado, siempre vuelve a levantarse, como si fuera inmortal. Cuando, tras ver su silueta recortada en la oscuridad, Tommy, el niño del que está cuidando Laurie Strode, le identifica como el Hombre del Saco, se nos está informando de la auténtica naturaleza de tan misterioso ser: en
'Halloween' no asistimos al avance depredador de un vulgar asesino, sino al Mal Absoluto, en estado puro, que se ha encarnado en una forma humana para poder moverse entre las personas comunes. Durante más de la mitad del film, Myers se dedica a observar y perseguir a sus futuras víctimas, como si su objetivo fuese estudiarlas con un ánimo casi antropológico, subrayando la distancia de Myers con ellas. A pesar de que la imagen que ha trascendido del icónico psicópata es la que le muestra utilizando un enorme cuchillo, en todos los asesinatos que nos muestra 'Halloween', Myers utiliza sus manos, entrando en contacto directo con la carne de los desdichados adolescentes (aunque les acabe rematando mediante arma blanca), buscando sentir esa calidez propia de los seres vivos que le es ajena. Tras ensartar a uno de ellos, dejándolo colgado, Myers se queda mirando el cadáver, estudiándolo, como hipnotizado por una forma de vida que le fascina por desconocida.

3. Una cartografía del Mal

Cuando John Carpenter reconoció que
'Halloween' era su respuesta a 'Suspiria', no sólo estaba rindiendo un tributo a la obra maestra de Dario Argento, sino que, quizás de manera inconsciente, revelaba tanto el motor de su propia película como el de todo el género de la década. El principal rasgo distintivo del cine americano de los 70 fue su fuerte conexión con la realidad de la que surgía. Una realidad sacada directamente de las calles, de la gente, de un espíritu de desencanto de una sociedad que despertaba del sueño de los 60 para encontrarse en medio de una pesadilla. Y el cine de terror no fue ajeno a ese sentimiento. Un ejemplo sería la excelente 'Dead of Night', del desaparecido Bob Clark, que adaptaba el esquema clásico del popular relato de W.W. Jacobs, 'The Monkey´s Paw', a la coyunturalidad del ex-veterano de la guerra de Vietnam que volvía desconocido al hogar. Otras dos imprescindibles muestras del género de la década son 'The Exorcist' y 'The Texas Chainsaw Massacre', las cuales se desarrollan en entornos tan reconocibles como de marcada fisicidad. Pero hay otro detalle que une a los títulos comentados: la importancia de las figuras arquitectónicas tanto como núcleo de lo maligno como foco de infección: la habitación en la que se encerraba a una poseída Regan, por cuya ventana surgía un haz de luz que daba la bienvenida al padre Merrin; el siniestro hogar de la familia Sawyer, amueblada a base de huesos y piel humanos.



 
Tras la masacre producida en el pasado, la casa de los Myers ha sido abandonada, quedando en ruinas, y convirtiéndose en residuo del horror como advertencia de su poder en un tranquilo barrio residencial: una mancha de sangre en medio de una impoluta sábana blanca. El sheriff de la localidad de Haddonfield le cuenta a Loomis que los niños creen que está encantada. La casa de los Myers se suma, de esta manera, a esa colección de receptáculos del Mal, con aportaciones foráneas como las mansiones de 'Profondo Rosso' y 'Suspiria', que nos permite unir a los principales títulos del cine de terror en un objetivo común: cartografiar un mapa del horror que recoge el avance del Mal, partiendo de las casas situadas en diferentes puntos, y cuya influencia se extiende y une, como carreteras interconectadas que recorren un paisaje. Los realizadores William Friedkin, Tobe Hooper y Dario Argento coincidían también en la conclusión de sus respectivos films: tras mostrar el poder del Mal en todo su apogeo, demostraban que, tras una victoria pírrica de los protagonistas, éste seguía manteniendo su presencia e, incluso, parecía salir fortalecido del envite. En este sentido, el final de
'Halloween' llega más lejos con el cuerpo desaparecido de Michael Myers, seguido de una serie de planos que nos muestran diferentes localizaciones de la película (y que, no por casualidad, finaliza con una imagen de la casa de los Myers) con la entrecortada respiración del asesino como banda sonora. El mensaje no puede ser más claro: una vez cumplido su objetivo, el Mal puede abandonar su disfraz de carne. El daño ya está hecho y todo Haddonfield ha sido contagiado de la esencia del Horror. Sus habitantes son conscientes para el resto de su vida que, efectivamente, el Hombre del Saco existe.

sábado, 22 de octubre de 2016

HALLOWEEN II


 Halloween II - Rob Zombie - Estados Unidos
 
El  comienzo  de 'Halloween II'  parece  querer  situar  al  espectador  en el  mismo  terreno sobre el  que se  planteó la previa 'Halloween' (2007).  Si  aquella  seguía de  manera fiel, casi  caligráfica,  el  film  original  de John Carpenter, 'Halloween' (1978),  que le servía de inspiración,  el  situar  el  inicio de esta  secuela  en la misma  noche,  arrancar desde  el  plano siguiente al  que  cerraba el  film  anterior, parece  indicar  que Rob Zombie va a  proseguir  con  su recreación de la saga con un remake de '¡Sanguinario!' (incomprensible  título con el  que se bautizó  en España la primera continuación protagonizada  por  Michael  Myers;  el  título original  es  el  más  prosaico  Halloween II). Así, como sucedía con el  film  dirigido por  Rick Rosenthal, se nos  sitúa en el  hospital donde ha sido  ingresada Laurie Strode para ser  curada de sus  heridas.  Pero pronto descubrimos  que las  cosas  no son lo que parecen:  Zombie  realiza un detallado diagnóstico del  estado del  cuerpo de Laurie tras  su enfrentamiento  con Myers: desgarros, profundas  heridas, huesos  astillados...  A  través  de una serie de planos detalle vemos  cómo  los  médicos  limpian  de sangre los  cortes,  extraen trozos  de cristales  y astillas,  suturan y encabestran...  No hay  ningún ánimo  morboso  en esta atroz  recreación,  sino una mirada  documentalista   ante los  estragos  físicos  nunca antes  vista en el  género slasher  en el  cual,  por  lo general, los  supervivientes  no suelen mostrar  secuelas  reseñables  tras  pasar  por  un infierno  en el  que su vida  ha estado en juego. Que, minutos  después,  se nos  revele que toda esta  primera parte no es  más  que una pesadilla  sufrida por  Lori  confirma su  condición de declaración de principios:  Rob Zombie despierta de su propia pesadilla,  la que supuso el  encargo  de 'Halloween' (2007) el  cual  se resolvió  de manera  desconcertante  para  sus  seguidores:  tras  borrar  el componente mitológico  del  asesino creado por  Carpenter  y Debra Hill  y resituarlo en su universo  'White  Trash', a  continuación un miedo  reverencial  parecía  apoderarse del director  de 'The Devil´s Rejects' obligándole a abandonar  su  camino  para seguir, paso a  paso, el  sendero original  marcado por  'Halloween' (1978).  En este  sentido, 'Halloween II'  no es  tanto una continuación  de ánimo  comercial  (al  menos,  no sólo) sino un ajuste  de cuentas  consigo  mismo  con el  que exorcizar  el  fantasma  de  Michael Myers.



'Halloween II'  es  la recreación cinematográfica  del  Síndrome de  Estrés  Postraumático (SEPT)  que sufren  aquellos  que lograron salir  vivos  (pero no ilesos)  del  regreso de Michael  Myers  a  su Haddonfield  natal. En primer  lugar, la protagonista, Laurie, acosada  por  terribles  pesadillas  desde hace  años  (como la que se ilustra al  comienzo del  film)  a las  que intenta combatir  con  terapia  y medicación con escasos  resultados. En uno de los  momentos  mas  impactantes  vemos  como empieza  a sufrir  violentos ataques  psicóticos  incluso estando despierta. Su amiga  Annie, en cuya casa vive ahora junto al  padre  de esta, parece  haber  superado de manera mas  eficiente  dicho trauma  pero el  hecho  de que nunca la veamos  fuera  de su casa nos  hace pensar  en un encierro voluntario debido a las  cicatrices  que  le cruzan  el  rostro como estigmas imborrables.  En cambio, el  doctor  Samuel  Loomis  ha canalizado  el  sentimiento de culpa que le atenaza por  sentirse responsable de  los  sangrientos  actos  de  su expaciente a través  de una actitud arrogante y despótica  que le ha servido para sacar pingües beneficios  de la tragedia con sus  best-sellers. Un rótulo nos  informa que han transcurrido dos  años  desde los  acontecimientos  narrados  en 'Halloween' (2007). El  origen, pero bien  podían haber  sucedido la semana anterior:  el  horror  ha  quedado grabado en su consciencia, pasando a formar  parte de su  existencia.  Les  acompañará siempre, siendo más  oscuro que su  propia  sombra,  atrapados  en una  perpetua  no-vida. ¿Y Michael  Myers?  Rob Zombie  invierte gran parte del  metraje  de 'Halloween II'  para mostrar, de manera paralela, el  desarrollo de la vida de  dichos  personajes  mientras Michael  vuelve a casa. De esta manera, consigue  mantener  la mirada  materialista  del personaje y el  mundo que le  rodea -subrayando la  monstruosa envergadura de  su presencia, vestido con sucios  harapos,  con su cara cubierta por  una capucha  y luciendo una frondosa  barba;  la terrible fisicidad de sus  ataques, cuya planificación rehuye cualquier  estilización para convertirle en una máquina de matar,  directa y eficaz- y,  a  la vez, devolverle de manera hábil  el  enfoque sobrenatural  original:  como indicaba  Tonio L.  Alarcón en su  crítica en  Dirigido por  (nº  417, diciembre de  2011), Myers  parece  invocado por  sus  víctimas, es  atraído  por  ellas.  De esta  manera, Zombie enlaza con  la idea expresada  por  Carpenter  que hacía  de su asesino  una manifestación material  del  hombre del  saco, imposible  de detener  pues  la mera creencia  en su existencia,  y el  miedo resultante, le da  vida.


'Halloween II'  hace  gala de un desarrollo cadencioso, incluso  de cierta morosidad,  con una estructura episódia,  dividiendo  la película en los  días  de la semana (algo que será fundamental  en su posterior  'The Lords  of  Salem'),  lo cual, unido al  devastador panorama  anímico  de sus  personajes, dota al  conjunto de un tono alucinado.  Los numerosos  flashes  oníricos  que  jalonan el  relato  no sólo inciden en esa irrealidad  sino que sitúa al  espectador  en un panorama exclusivamente mental. En estas  secuencias, Michael  es  guiado por  el  espíritu de su  madre  muerta, convertida en un tétrico y hermoso  fantasma, y se ve a sí  mismo  como un niño, lo que evidencia  que su mente se detuvo  en el  momento  en que mató a su  familia, a los  once años.  El  contraste  de esta  peculiar  atmósfera tendente  a la abstracción  y cómo  es  agredida por  el  abrasivo sentido materialista  del  horror  que  tiene  su director  a través  de los  cruentos  asesinatos de Myers,  toda una apisonadora de  demolición  cárnica,  convierte el  visionado de 'Halloween II'  en  una pesadillesca experiencia,  un tobogán que nos  arrastra a un universo  fracturado en el  que  el  horror  y la demencia  son fuerzas  que viajan a través de nuestro código genético  y de las  que no se puede escapar. En la escena final  en el interior  de la cabaña,  las  luces  del  helicóptero y las  de los  coches  de policía convierten el  escenario en  un infierno estroboscópico  que refleja el  grado de fragmentación al  que  han llegado las  mentes  de todos  los  involucrados. Una de las  herramientas  narrativas  mas  empleadas  por  Zombie  en 'Halloween II'  es  el montaje  paralelo con el  que va tejiendo una  red que  une a los  personajes, atándoles  y guiándoles  a  un destino fatídico  e inevitable. Rob  Zombie nos  viene  a decir  que la figura del  asesino en  serie siempre es  una manifestación del  Mal  y que, por  lo tanto, nunca descansará  hasta terminar  su trabajo, aunque para ello hagan falta varias secuelas. La utilización de la cámara  lenta, e incluso del  plano  congelado, en los ataques  de Myers  es  la mejor  exposición  escénica  de la capacidad  del  Mal  para violentar  nuestra realidad, para  derribar  de una cuchillada esa ilusión de  seguridad que intentamos  construir  día a día, quizás  porque somos  conscientes  de  que el hombre del  saco se agazapa  en las  sombras, detrás  nuestro, y siempre vuelve.

martes, 11 de octubre de 2016

31


31 - Rob Zombie - Estados Unidos

Vista  en  retrospectiva,  'La  casa  de  los  1,000  cadáveres'  se  nos  aparece  hoy  como  la  película más  conservadora  de  Rob  Zombie.  Sus  imágenes,  cargadas  de  saturados  colores  brillantes,  de explosiones  cromáticas,  hacen  gala  de  un  grado  de  distorsión  y  de  histeria  fragmentada  que  nos remite  de  manera  automática  a  un  universo  iconográfico  perfectamente  reconocible  para  los  fans  de su  creador.  Aquel  que  desarrolló  él  mismo  a  través  de  los  recargados  diseños  creativos  del  grupo White  Zombie,  entre  el  pop psicodélico  y  el  barroquismo  naïf.  Que  el  debut  de  Zombie  en  el  terreno del  largometraje  se  acogiera  a  las  formas  instauradas  en  los  vídeoclips  que  él  mismo  se  encargó  de realizar para  ilustrar  su música  refrendaba  la  postura  vacilante  de  un director  que  aún no confiaba  en sus  posibilidades  como  creador  de  ficción  autónoma.  No  por  casualidad,  'La  casa  de  los  1,000 cadáveres'  es  la  única  cinta  en  la  que  Zombie  incluye  una  canción  propia.  Como  manera  de  cubrirse las  espaldas,  estaba  apelando  directamente  a  su  nutrido  grupo  de  seguidores,  dándoles  lo  que, supuestamente, esperan  de  él. '31' comienza  en  terreno  conocido:  un  grupo  de  amigos,  miembros  de  una  feria  itinerante, viajan  con  su  destartalada  furgoneta  a  través  del  árido  desierto.  Tras  las  presentaciones,  les  vemos detenerse  en  una  solitaria  gasolinera.  Desde  'La  matanza  de  Texas',  la  figura  de  la  gasolinera  se  ha convertido  en  un  icono  indispensable  del  American  Gothic.  Suele  cumplir  la  función  de  primera toma  de  contacto de  los  protagonistas  con  un mundo desconocido al  que  están a  punto de  entrar.  Una puerta,  generalmente  vigilada  por  sujetos  excéntricos,  que,  una  vez  traspasada,  se  cierra  para siempre.  También  puede  verse  como  representación  de  una  civilización  que  se  va  a  dejar  atrás:  la gasolina  como elemento  indispensable  para  la  huida.



Este  inicio  nos  remite  directamente  a  la  mencionada  'La  casa  de  los  1,000  cadáveres',  la  cual funcionaba  como  una  revisión  lunática  y  alucinada  de  la  película  de  Tobe  Hooper.  Pero  las imágenes  son  muy  diferentes:  la  tierra  seca,  los  rastrojos,  la  polvareda  de  la  carretera  empapa  la fotografía,  remitiéndonos  al  estilo  seco,  granuloso  de   'Los  renegados  del  diablo',  aquella  falsa secuela  que  se  asemejaba  a  un  western  infernal.  Por  tanto,  31  supone  una  mirada  al  pasado  de  Rob Zombie,  una  valoración  de  su  obra  hasta  ese  momento,  casi  un  recopilatorio  de  sus  avances  como realizador.  Es  lógica  esta  decisión  tras  una  obra  casi  terminal  como  'The  lords  of  Salem',  en  la  cual Zombie  lograba  de  manera  rotunda  filtrar  la  referencialidad  siempre  clave  en  su  carrera  a  través  de un  mundo  personal  que,  aquí  sí,  adquiría  autonomía  propia.  Era  comprensible  que  tras  un  trabajo tan  rotundo  como  este,  pero  que  adquiría  el  peligroso  signo  de  callejón  sin salida,  Zombie  se  tomara un  descanso  para  echar  la  vista  atrás  y  analizar  lo  que  le  ha  llevado  hasta  ahí.  Para  coger  aire  antes de  volver  a  dar un paso hacia  delante.

Así,  más  que  un  relato,  una  historia,  '31'  supone  un  viaje  por  el  Universo  Cinematográfico de Rob  Zombie.  No  es  extraño  que  los  personajes  se  vean  empujados  a  una  especie  de  yincana mortal que  a  ojos  del  espectador  adquiere  la  forma  de  un  parque  temático  en  el  que  cada fase,  cada  zona, resulta  una  atracción  que  los  protagonistas  tienen  que  experimentar.  Poco,  o nada,  sabremos  de  los demiurgos  que  siguen  la  acción,  los  responsables  del  calvario  que  sufre el  grupo,  más  allá  de  su extravagante  aspecto. A  partir  de  aquí,  Zombie  pone  en  marcha  su mirada  cruel  del  género,  su habilidad para  el  tortuoso subrayado  físico, una  visión atrozmente materialista  del  horror, reducido a cuerpos  sufrientes,  carne  desgarrada,  huesos  quebrantados  en un  festival  de  la  barbarie  que  resulta más  hipnótica  por  su  falta  de  asideros  argumentales. Recreando  el  miedo  espontáneo  y  el  susto  libre de  un  viaje  por  una  Casa  de  la  Bruja,  no  es  casualidad  que,  al  comienzo  de  la  película,  uno  de  sus personajes   más  carismáticos,  Doom Head,  se  dirija  directamente  al  espectador  en  un  largo monólogo  mirando  a  cámara,  como  si fuera  el  guardián  de  la  atracción  en  la  que  vamos  a  montar, que  nos  la  presenta  a  la  vez que vende  sus  virtudes  de  manera  tan  rimbonbante  como hiperbólica.

A raíz  de  lo  expuesto,  el  final  de  '31'  es  toda  una  declaración  de  principios:  hasta  dos  veces Rob   Zombie   nos   escamotea   el   clímax   liberador,   el   enfrentamiento   final   que   ha ido minuciosamente  preparando.  La  última  secuencia  evidencia  la  ausencia  de  interés  del  director de Halloween.  El  origen  por  lo  que  está  contando.  Una  reescritura  del  final  de  Los  renegados del diablo  en  el  que  la  hiriente  pulsión  romántica  de  aquel  ha  sido  sustituida  por  una recreación estrictamente esteticista  del  instinto  de  supervivencia.  No  nos  importa  el  desenlace  final,  que  se  nos escamotea,  sólo  la  ilustración  de  este,  la  fuerza  de  unas  imágenes  que sirven de  acompañamiento,  y no al  revés,  de  una  canción utilizada  como  emblema  de  valor épico del anticlímax. Los  protagonistas  bailando  en  una  grabación  en  Super  8  y  el  seguimiento  de  su furgoneta  a través  del  desierto  como  cierre  sobre  el  que  desfilan  los  créditos  finales.  '31'  ha sido  un  ejercicio  de pulso  visual  que,  pese  a  su  generosa  ración  de  sangre  y  tripas,  respira un aire  liviano,  casi  festivo. Un  alto  en  el  camino  para  moverse  a  los  ritmo  de  una  danza macabra  que  empieza  y  acaba  en  sí misma.  Y, a  continuación,  vuelta  a  la  carretera, recuperadas  las  fuerza,  hacia  el  siguiente  destino  que seguimos  esperando con interés.

martes, 4 de octubre de 2016

31


 31 - Rob Zombie - Estados Unidos

¡ROB ZOMBIE HA VUELTO! Lo sé, ha sonado demasiado fanboy, pero es lo que soy, qué le vamos a hacer. Tras su anterior 'batacazo' (?) titulado 'The Lords of Salem' (2012), el director y cantante vuelve a sus orígenes con '31', un film de aire ochentero que narra la historia de un grupo de amigos dedicados a la vida circense que son secuestrados y obligados a jugar a un juego demoníaco en el que tendrán que sobrevivir a una serie de variopintos personajes con problemas mentales severos. Como he dicho anteriormente, Rob Zombie vuelve a sus orígenes tras la anterior mencionada 'The Lords of Salem' y los remakes de 'Halloween' que tan poco han gustado a nuestro queridísimo John Carpenter. En '31' estamos todos invitados (incluso Carpenter) a un violento y dantesco espectáculo en el que la sangre, el humor negro y la casquería al más puro estilo Grindhouse se dan lugar para deleitarnos de manera sublime y orgásmica. Como era de esperar, la película tiene demasiados momentos memorables los cuales no voy a narrar porque sino me podría tirar horas y no es plan, tanto para mi como para vosotros; aunque estoy seguro de que disfrutaríamos un huevo. Como en todas las películas del tito Rob, nos encontramos con una lección de estética magistral de cine de género impresionante, un nivel visual al alcance de muy pocos actualmente. También a nivel brutalístico, podemos decir que es la película más violenta y enfermiza de toda su filmografía. Por último, destacar el personaje de 'Doom-Head' interpretado por un genial Richard Brake que se roba todo el show. En definitiva, estamos ante uno de los mejores productos de género del año, así como también ante uno de los mejores realizadores que tiene el cine de terror actual. Y quien no lo quiera ver tiene un serio problema.

ESPECIAL GIALLO


 Por fin ve la luz este especial recopilatorio sobre el genero que revoluciono el cine de terror a principios de los 70, el giallo italiano. En total son 8 reseñas pertenecientes a a grandes películas de este genero escritas todas ellas por grandes criticos nacionales e internacionales como son Signor Wardh, co-fundador del portal Tutti i colori dell´italia, Rob Talbot de Diabolique Magazine, Starburst Magazine y Scream Horror Magazine, Reverendo Wilson fundador de El gabinete del Reverendo Wilson, uno de los blogs de genero mas seguidos y conocidos en todo el mundo (no es coña, lo hemos comprobado), Javier Pueyo, escritor del libro 'Fulci, autopsia de un cineasta', Von Snuff y Mario Padilla, co-presentador uno y co-fundador el otro, de dos de los 2 podcast sobre cine de genero mas seguidos actualmente, Aguas Turbias y El Terror No Tiene Podcast, Howard Gorman, periodista y editor en Cinema Chords y Tom Holland´s Terror Time así como redactor en Dread Central, Blumhouse, Daily Dead News y Rue Morgue ademas de ser el representante oficial en España de Crypt Tv, el canal de television de Eli Roth, y cerramos la lista con  Juan Pedro Rodriguez, redactor habitual de La Abadia de Berzano, otro de los blogs top del panorama reciente. El prologo como ya podéis comprobar mas abajo esta escrito por el argentino Luciano Onetti, director de dos los giallo o neo-giallo mas recientes y conocidos, 'Sonno Profondo' y 'Francesca'. Desde aquí y de parte de todo el equipo que forma Bloodstab queremos daros las gracias a todos por tan enorme colaboración y por dedicarnos un rato de vuestro tiempo. Sois grandes, todos! 

 
EL GIALLO NO HA MUERTO por LUCIANO ONETTI

En un mundo de remakes, reboots, precuelas, secuelas, creemos pensar en la falta  de originalidad, quizás por miedo a intentar crear algo nuevo o quizás por elegir el camino mas fácil, el de la taquilla asegurada, el éxito comercial. En ese mundo taquillero es donde el giallo se asoma, casi con miedo también, mostrando su color amarillo en ese bosque oscuro rebooteado, remakeado. No es extraño pensar sin dudas que la nostalgia esta presente en  nuestras vidas y hoy en día en las películas. Sin ir mas lejos puedo mencionar 'Stranger Things' una serie ambientada en los 80s. Que es entonces lo que nos atrapa? La nostalgia del pasado. Ya había mencionado en algunas entrevistas esto de la nostalgia. De ahí me decisión de  hacer dos de mis películas 'Sonno Profondo' y 'Francesca', ambientadas en aquella época.  No solo con esa ambientación, sino que visualmente, auditivamente ,actoralmente y con un tempo que hiciera referencia a  aquellos años. Fui original en aquel entonces, y hoy en día pueden verse algunas producciones que siguen la misma linea estilística retro. El giallo es eso. es nostalgia pura. Un giallo moderno sin los recursos clásicos de los 60s  no seria un verdadero giallo. Si así fuera parecería mas a una parodia del genero o seria una experimentación donde se roban recursos del genero generando lo que algunos hoy llaman neo giallo. Pero el giallo es mas simple, mas rustico. En aquella época los espectadores podían sorprenderse mas, aun no estaba todo inventado. el giallo era simple, no había una ambición de llegar a un éxito comercial. La mayoría eran 'obras maestras' (dicho así actualmente por grandes críticos). Probablemente si muchas de esas películas fueran estrenadas hoy en día en los cines serian un fracaso comercial. Porque aquellas películas fueron hechas en otra realidad social y momentos históricos que solo pertenecían a esa época. Hoy el mundo cambio. Y lo neo justamente en este genero no sirve, no alcanza. Si hasta el mismo Argento quizás no pudo adaptarse a esta época, no han sido sus ultimas películas bien recibidas, hasta han hablado de su 'decadencia'. Por lo que claro esta que hay una fuerte barrera superpuesta por la critica que es muy difícil de sobrepasar.

El giallo late...

Del neo giallo puedo mencionar por ejemplo la película 'The Editor'. Sin dudas es una parodia del genero. Y creo entender porque. Es difícil encarar un proyecto giallo y que parezca serio. Si se busca alcanzar a los nuevos espectadores de hoy lo mas fácil seria no aburrirlos en una sala de cine. Y eso se intento hacer. Los espectadores que desconocían el genero les pareció entretenida, divertida. No me parece una película para que un espectador comience a conocer el genero. Porque se hicieron parodias de escenas de múltiples películas giallo. 'Amer' y 'The Strange Colour of Your Body's Tears' son grandes películas que no considero del genero giallo. Mas bien, tomaron referencias del genero logrando así dos grandes películas. Innovación interesante. Algunos las catalogaron de neo giallo. Pero solo por el uso de colores estridentes o guantes de cuero no hacen que una película sea giallo. El giallo sigue latiendo... y en un mundo donde las criticas son duras. Es difícil sumergirse en el mundo del cine y ser valorado por los críticos, ellos están ahí, para escribir una reseña sin escapar de los detalles de la obviedad, comparar  todo con el pasado. Lo mismo ocurre con la música. Intentar hacer un disco musical sin  que te comparen con bandas del pasado es casi imposible. Por lo que es muy difícil poder tener una banda actual original y de alto alcance. En vez de remakes, están los covers.  Por miedo quizás también? Si los críticos comparan constantemente una película actual con películas hechas en otras épocas claro esta que hay una fuerte conexion con el pasado, no dando lugar a la originalidad de los cineastas ni siquiera aun a su innovación. El giallo es un genero subestimado. Aun así, el giallo intenta sobrevivir. Al menos eso intento junto a mi hermano Nicolas. Contar historias del genero respetándolo tal como es, puramente giallo. Parodias, neo giallo, innovaciones, remakes, reboots...no hay palabras para encasillar al giallo. Finalmente es arte. Quierase o no, el giallo no ha muerto y no morirá jamas.


Chi L´ha vista morire - Aldo Lado - Italia

Imprescindible giallo rodado a principios de los años 70 que gira entorno a un asesino de menores, orquestado con brillantez por el realizador Aldo Lado -cuya carrera incluye títulos tan interesantes como el rape&revenge 'Violación en el último tren de la noche' o el mini clásico de ciencia-ficción 'El Humanoide'- ambientado con especial cuidado en una Venecia truculenta y llena de miedo. Con una poderosa banda sonora del maestro Morricone, la cinta contiene todos los elementos que el aficionado al género desea ver: cámara subjetiva, manos enguantadas, falsos culpables y un protagonista entregado por la causa en busca de la verdad. Pero lejos de caer en un cúmulo de tópicos mil veces vistos, '¿Quién la ha visto morir?' se sitúa por encima de la media gracias a una brillante puesta en escena y a unos personajes interesantes. La historia arranca de manera salvaje, con el cruel asesinato de una niña en Francia, para después realizar una elipsis de cinco años pasando a Italia y presentándonos a los verdaderos protagonistas, un padre divorciado (excepcional George Lazenby) cuya hija pequeña (Nicoletta Elmi, también vista en 'Bahía de sangre', 'Demons' o 'Rojo oscuro') se ha desplazado a Venecia para pasar las vacaciones. El desastre caerá sobre ellos y la jovencita también será asesinada, iniciándose así el típico juego del whodunit con pocas pistas para esclarecer el enigma. Tensión constante, erotismo, trampas para el espectador, secuencias inolvidables (el asesinato en el cine) y un final con un marcado tono anticlerical (en la linea de 'Angustia de silencio' de Lucio Fulci) que curiosamente fue cambiado para algunas copias de la versión internacional. Junto a Elmi y Lazenby (tras ver la película, nos preguntamos por qué la carrera de este último no continuó en este camino) componen el elenco rostros habituales del cine de género europeo, como Adolfo Celi o Anita Strindberg. Por si todo esto no es suficiente, destaquemos además la forma en que Aldo Lado personifica a la maldad en el filme: la figura de una viuda con el eterno velo sobre sus ojos. Realmente aterradora.

La coda dello Scorpione - Sergio Martino - Italia

A super suave George Hilton again top-bills the second giallo offering from the team of director Sergio Martino and writer Ernesto Gastaldi. The Uruguayan actor plays an insurance investigator sniffing around the recently widowed Ida 'Evelyn Stewart' Galli, who has travelled to Athens to have clearance of her husband’s million dollar life insurance policy authorised. After getting her hands on the cash, the widow is promptly sliced up by a leather trouser clad nutcase in her hotel room, leaving Hilton prime suspect as far as the local cops are concerned. Either to clear his name or just get his hands on the missing loot, he sets out with new found journalist friend Anita Strindberg (Edwige Fenech was busy) to solve the mystery of the killer's identity, negotiating other interested parties along the way; such as the dead husband's formidable mistress, played by Jess Franco regular Janine Reynaud. The film is almost a textbook example of the genre, which in many ways displays he and Gastaldi's craftsmanship, as opposed to 'artistry'. They aren't trying to impress you with dreamy lyricism or irony – they just want you to be gripped by the story right up until the bloody end. The scene where the killer stalks and despatches Reynaud and her scar-faced henchman is one of the most skilfully orchestrated murder set pieces that the giallo genre has to offer. A superb score from Bruno Nicolai often recalls Morricone's work for the previous year's 'The Bird with the Crystal Plumage'.

Reazione a Catena - Mario Bava - Italia

Hay pocas dudas en que el nacimiento del genero slasher debe casi todo al clásico de Mario Bava de 1971, 'Reazione a catena’ (Bahía de sangre). Considerado como una de las mejores películas y el trabajo mas gore y violento de Bava, 'Reazione a catena' cuenta la historia del asesino de una anciana condesa a la mano de su marido quien quiere heredar su fortuna. Lo que sigue es una matanza a lo 'Battle Royale' cuando todos los familiares, hijos bastardos y demás salen de cada esquina, luchando por hacerse dueños de la fortuna como sea. Como he dicho, es probablemente la película mas brutal que ha dirigido Bava y el director peleo por tener Carlo Rambaldi a cargo de los efectos para dar el masacre el máximo realismo posible. Lo que más destaca es como Rambaldi y Bava sabes convertir los trece asesinatos en obras de arte, que claramente luego ha servido de inspiración para grandes como Dario Argento y Lucio Fulci… De hecho, Argento tenia tantas ganas de tener una copia de la película que un amigo suyo, quien trabajaba en un cine, le robo la copia de la película cuando se estreno por primera vez en Italia y el cine en cuestión tuvo que sacar otra película de Bava, 'Il rosso segno della follia', para mantener sus cliente contentos. Se dice que Argento tiene la copia en su posesión aun. Los efectos también jugaban un papel muy importante porque nos hacia preguntar no solo quien iba a ser el siguiente víctima pero como Rambaldi y Bava iban a seguir superándose con el gore antes de los créditos. Cualquier icono del terror se sorprendería con la variedad de armas sacados del armario para cada 'kill' - un ahorcamiento, un machetazo en cara, una decapitación, y una larga lista de etcéteras. Hasta se ha comentado que Sir Christopher Lee no podía seguir con la película por la cantidad de violencia jamas visto en la pantalla. Como era de esperar The British Board Of Film Classification se cebo con la película mas que con cualquier otra hasta la fecha, prohibiendo su estreno en cine, aunque paradójicamente llego a salir en vídeo casi sin cortes. Luego en 2010, gracias a Arrow Films llego a salir una versión sin censura en 2010 que mas que merece la pena conseguir.

Torso - Sergio Martino - Italia

En las medianías de una universidad de Perugia, un maniaco sexual aniquila sin compasión a una joven pareja; este tan solo será el inicio de una serie de crímenes que atemorizarán a la periferia de la ciudad. Así se presenta 'Torso', partiendo de una premisa eternamente recurrida en el giallo, derivando en su desarrollo a formar una de sus más singulares y distinguidas representaciones pero sin perder ni un ápice de la especial sensibilidad italiana para el thriller. Sergio Martino lleva el suspense por los derroteros del clima soleado y el frondoso terreno de una aislada campiña, algo que lo contrapone, al menos en primer término, con los valores estéticos más habituales del thriller italiano, más ligados a calles solitarias envueltas de noches oscuras.  Aunque la historia principal se vea allegada a las narrativas más tópicas del género, el encanto de la propuesta se sobrepone a ello derivando en una serie de características que hacen de 'Torso' una aportación al giallo de cierto exotismo y extravagancia: desde su funcional, inesperado y árido clima rural, del que Martino saca una atmósfera con turbiedad de siniestro resplandor, o la concepción de un villano presentado en sus apariciones como un elemento mucho más etéreo y fantasmagórico, sin olvidar la sensualidad de las féminas protagonista en un desmedido tono erótico realmente inspirado. Todo ello presenta a Torso como un giallo tan efectivo como fuera de lo común, que se guarda además en su desarrollo varias armas totalmente funcionales;  en ellas, Martino evoca el tono más visceral del terror americano con una serie de asesinatos de un toque grotesco ajeno a confinarse, presentando además un fetichismo hacia el daño de la fisicidad que rápidamente nos llevará a su macabro e idílico título original, 'I corpi presentano tracce di violenza carnale' . Pero además, en un campo de acción tan lejano a los valores estéticos de la corriente, Martino no obvia las habituales sugerencias implícitas del fantástico italiano a la hora de confeccionar su suspense, logrando una fusión perfecta con una premeditada y desmedida crueldad en las recreaciones de los asesinatos. A este respecto, además, se podrían hacer muchos vínculos con el futuro slasher norteamericano, con el que 'Torso' tiene no pocas conexiones, como pudiera inspirar a modo de ejemplo esa violencia desmedida en una peculiar y distinguida ambientación bucólica.  

Il Dolce corpo di Deborah - Romolo Guererri - Italia

Ask somebody to mention the most influential gialli and chances are they'll say 'Blood and Black Lace', 'The Bird with the Crystal Plumage' and 'The Girl Who Knew Too Much'. They will probably forget about one of the most influential gialli of the late 60’s, a 1968 thriller by director Romolo Guererri that brought some of the genre's most recognisable stars together for the first time. A film where one the most beloved giallo directors cut his teeth as a production manager and that helped shape the genre during the late 60s/early 70s. But let’s start a few years earlier. Ernesto Gastaldi was born in 1934. He studied at the Centro sperimentale di cinematografia (CSC) in Rome and would go on to become one of the genres most prolific screenwriters. His first script to be filmed was for Renato Polselli’s 'The Vampire and the Ballerina', but he would go on to write scripts for a wide array of films during the 1960s, most notably for Mario Bava’s 'The Whip & the Body' and Riccardo Freda’s 'The Horrible Dr Hichcock'. He’d known Luciano Martino (older brother of Sergio) since 1957 and had worked on a few projects together with Martino and his business partner Mino Loy. Gastaldi enjoyed thrillers and had written several scripts in the genre during his studies at the CSC. A few had already been filmed, 'A…Come assaino' (originally written as a stage play, but later developed into a film), Elio Scardamaglia’s 'The Murder Clinic and Libido' (which Gastaldi had written and directed as part of a bet between Martino and Loy). The origins of the script for 'The Sweet Body of Deborah' are somewhat unclear. Roberto Curti mentions in his excellent article 'Rediscovering Brunello Rondi' that a thriller called 'Honeymoon' starring Carroll Baker and Jean Sorel was mentioned in a newspaper article in 1967. Apparently it was supposed to be written by Rondi and Martino and directed by Rondi, but for some reason the film didn’t come to fruition. The project remained with Martino and the script work ended up in the hands of Gastaldi instead. The filmed script is attributed solely to Gastaldi, but the story credit is shared between Martino and Gastaldi. At the time, thrillers were often influenced by the popular gothic genre, but with 'The Sweet Body of Deborah', Gastaldi left the gothic trappings out. You can tell from the very start of the film when Deborah walks along the beach in a leopard skin fur coat that it’s going to be a long way from the dark and eerie castle settings of earlier thrillers. The plot follows newlyweds Deborah (Carroll Baker) and Marcel (Jean Sorel) on vacation in Switzerland where they are confronted by Philip (Philippe Leroy) who believes Marcel to be responsible for the suicide of Marcel’s former girlfriend Suzanne (Ida Galli). Deborah and Marcel head to the Cote d’Azur, but it’s not long before the couple starts receiving threatening phone calls and Suzanne’s favourite music starts playing in their isolated Côte d’azur villa. Husbands and wives crossing and double-crossing each other is a familiar to those interested in gialli, it’s easy to forget that 'The Sweet Body of Deborah' was one of the first Italian thrillers to use this plot device. Gastladi’s script is clearly influenced by Henri-Gorges Clouzot's 'Les Diaboliques' from 1955, but also borrows elements from Cukor’s 'Gaslight' (1944). The director chosen for the project was Romolo Guererri, brother of Marino Girolami and uncle of Enzo G Castellari. Guererri had previously directed '10,000 Dollar for a Massacre' for Martino, but this was his first assignment as a director of a thriller and you can tell. Guererri was a competent director, but is far more interested in psychological mind games than in the violent excesses of Mario Bava’s 'Blood and Black Lace'. The sex and nudity quota is considerably higher in comparison to Bava’s film. There’s a sexy shower scene between Baker and Sorel early on in the film and between that, a steamy night club show and some love-making, the film ushered in an era of sexier gialli. The lack of more violent set pieces leaves Guererri somewhat struggling to keep the second act interesting and more tension would have been needed for the film to fully succeed. As it stands, a fair number of scenes are just of characters looking worried when they hear a classical recording. Guerreri would go on to direct just one more gialli, the very underrated and criminally unseen 'The Double' starring Jean Sorel and Ewa Aulin. Which is a shame as he fares a lot better in that film in terms of pacing. With few set pieces it's up to Baker and Sorel to carry the film and they both do a good job. The role of Deborah is not unlike the ones Edwige Fenech would go on the play in 'The Strange Vice of Mrs Wardh' and 'All the Colors of the Dark'. More a damsel in distress role than the plucky resourceful heroine played by, for example, Susan Scott in later gialli. The rest of the cast were all fairly experienced actors and actresses, but almost all of them were new to the thriller genre. Luigi Pistilli, Ida Gialli and George Hilton all have fairly small but vital parts and were well cast for their roles.  The rest of the crew was made up of director of photography Marcello Masciocchi, whose beautiful widescreen cinematography features some very striking compositions. Sergio Martino served as a production manager and would three years later go on to directed his own giallo, the classic 'The Strange Vice of Mrs Wardh'. Nora Orlandi provided the cool and jazzy soundtrack. Orlandi would later go on to score several gialli like Riccardo Freda’s 'Double Face' and Martino’s 'The Strange Vice of Mrs Wardh'. The film was released in Italy on March 20th 1968. It is often described as very successful and that its success was responsible for the wave of sexy thrillers made in its wake. I’m not sure if it was the returns on the investment that other producers saw, but in terms of financial success, the film made 400 million lire (not bad, but certainly not fantastic) and the film only was the 70th most successful film of the 1967-1968 season. In any case, if a film was deemed successful or profitable enough, then there would be another Italian producer keen to make a similar type of picture. Deborah spurned a lot of imitations, most notably Umberto Lenzi’s early gialli; 'Paranoia', 'A Quiet Place to Kill' and 'So Sweet, So Perverse' (the latter produced by Luciano Martino) and Lucio Fulci’s 'One on Top of the Other'.  Several aspects of the film return in other films, music used to haunt someone returns as a motif in both Riccardo Freda’s 'Double Face' and in Lenzi’s 'Orgasmo'. There’s an Italian saying: 'Squada che vince non si tocca'. If the team wins, don’t change it and that meant that Baker, Sorel, Pistilli, Galli and Hilton soon found themselves in other thrillers. A few of them produced by Luciano, who’d go on to produce his brother Sergio’s string of successful gialli in the wake of Argento’s Bird. 'The Sweet Body of Deborah' does feel slightly dated today, but remains an enjoyable early giallo. A lot of the things people associate with the giallo genre aren’t found in the film and will probably leave those expecting a masked, black gloved killer disappointed. As such it’s a poor place to start for somebody new to the genre, but to those familiar with it, it remains an important and influential film that helped shape the genre that we know and love.

 Lo Strano Vizio della Signora Wardh - Sergio Martino - Italia

La labor de Martino ha sido reconocida dentro de lo que a veces se llama 'el cine popular italiano'. En cambio, su labor dentro del subgénero amarillo suele quedar eclipsada por otros nombres o reducida a la anécdota por aquella obra de secuencias magistrales y título tan rojo como negro: 'Torso: i corpi presentano tracce di violenza carrnale' de la cual habla con más detalle mi camarada el Reverendo Wilson. Sería éste el último giallo de Martino, al menos si nos ponemos puristas (siempre se pueden reconocer códigos y rescatarvirtudes de la posterior 'Morte sospetta di una minorenne.Pero vámonos al comienzo de las tórridas andanzas del realizador romano, ya que éste dedicado a la Sra. Wardh será su primer giallo. Estará ya presente desde el título una de sus señas de identidad vivientes: Edwige Fenech, su aterrorizada musa de origen argelino, de padre maltés y madre siciliana. Ni Martino ni nosotros nos cansaremos de verla gritar 'Pronto?!' al teléfono, de huir de asesinos inidentificables, de desnudarse a la mínima excusa narrativa, …Ella será la Sra. Wardh y ella poseerá este 'extraño vicio' que no es otra cosa que un pasado sadomasoquista con su amante Jean (el indescriptible y justamente mitificado Ivan Rassimov), que nos brindará unas escenas en flashback en las que Martino puede poner todo su perturbador arte y oscuro sentido de lo erótico a trabajar. Se paseará por el elenco, como se paseó antes por el spaghetti western, el galán uruguayo George Hilton, en uno de sus habituales papeles ambiguos que moverán y removerán la trama. Sin extendernos mucho más, destacar el papel de Conchita Airoldi, con un personaje lleno de desparpajo que mezcla lo sofisticado y lo burdo de la Italia post-miracolo que tanto le gusta retratar a Martino. La recuperaremos en 'Torso'.Tenemos ante nosotros un giallo puro 'entre clásico y revolucionario' (así se refiere Ángel Sala a los gialli de Martino) con todos los obligados clichés esperables: las cuchillas de afeitar, las mujeres de mente fracturada entre la histeria, el amor y la muerte, los desnudos, los guantes negros, las tramas sin demasiada lógica y de resolución tramposa. Con qué elegancia llevaría esto último Ernesto Gastaldi, que se convertiría en el colaborador habitual de Martino en esta serie de andanzas.Martino entrega una obra llena de sangre y pechos, con secuencias tan oníricas como memorables, tanto de muerte como no, todo empaquetado con una banda sonora de Nora Orlandi con dos leitmotivs embriagadores. Uno de ellos,'Dies Irae', resucitado en 'Kill Bill vol. 2' por nuestra amada y también de extraños vicios, Señora Tarantino.  El delirante desenlace de esta obra tendrá lugar en (oh, milagros de la coproducción) Sitges, donde se levantarán todas las cartas para demostrar que en este cine hay cierta necesidad de ir de farol, aunque sea para terminar la partida. Entre sus defectos más evidentes está una trama que avanza a trompicones con una presencia/ausencia de asesino que puede llegar a ser molesta. En sus virtudes, una estética apabullante, que cambia completamente de tercio en el último ídem, una película rodada con ímpetu enfermizo, un reparto convincente o como poco atractivo, … y podría seguir.

Cosa avette fatto a Solange? - Massimo Dallamano - Italia

A menudo el nombre Massimo Dallamano pasa casi inadvertido para los aficionados del giallo, pero lo cierto es que además de haber sido un eficiente director de fotografía (se puede apreciar su trabajo en 'Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964)' o 'La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in piu, 1965)' de Sergio Leone) fue uno de los realizadores que mejores resultados consiguieron en el género. Sirva de ejemplo esta '¿Qué habéis hecho con Solange? (Cosa avete fatto a Solange?, 1972)', posiblemente uno de los gialli más controvertidos y oscuros de los muchos que surgieron durante la década de los setenta.   Basada libremente en la novela 'El secreto del alfiler' de Edgar Wallace, Dallamano se adentra en una intriga que se cuece a fuego lento y en la que se nos relata las desventuras de Henry (Fabio Testi), un apuesto maestro de instituto que mantiene una relación extramatrimonial con Elizabeth (Cristina Galbó), una de sus alumnas. En uno de sus furtivos encuentros deciden ir a dar un paseo en barca, cuando la muchacha parece ver a un misterioso hombre vestido con sotana clavando un cuchillo en el sexo de la víctima. Henry piensa que se trata del propio miedo de Elizabeth a ser desvirgada y no la cree, pero al día siguiente le anuncian que una de las chicas a las que impartía clases ha sido asesinada y ha aparecido con un arma blanca clavada en el interior de su vagina. Preso por los remordimientos, Henry emprende por su cuenta una pequeña investigación cuando la propia Elizabeth aparezca muerta en el apartamento que tenía destinado a sus escarceos amorosos, hasta dar con un oscuro secreto del pasado que rodeaba a cada una de las víctimas. Aunque rebaja el tono a la hora de tratar el sexo con menores, este título no duda en abordar temas como el aborto haciendo gala de una misoginia y una amoralidad que recuerda a otras cintas como '¿Quién la ha visto morir?', con la que también comparte su tono anticlerical y una puesta en escena más formal, además de redimir de todos los 'pecados' a sus protagonistas masculinos. Por otra parte, en el elenco actoral encontramos a Camille Keaton - uno de los rostros imprescindibles del cine de terror más malrollero de los setenta - que aunque no pronuncia una sola palabra durante la película, logra atraparnos con su magnetismo y su mirada. '¿Qué habéis hecho con Solange?' se aleja de las retorcidas (y tramposas) tramas a las que normalmente nos tiene acostumbrado este subgénero y luce una narración pausada que irá increscendo hasta llegar a su sorprendente desenlace. Todo ello apoyado por la fotografía de Aristide Massaccesi (es decir, Joe D’Amato) y la banda sonora compuesta por Ennio Morricone (y orquestada por Bruno Nicolai) que otorgan una aura sombría a esta bomba de incorrección política que a día de hoy sería recibida a palos.

La dama rossa uccide sette volte - Emilio P. Miraglia - Italia

Estrenada en Italia a principios de los años 70, poco antes de que el género empezará a flaquear, 'La Dama Rosa Mata Siete Veces' no arranca como el típico giallo. El enorme castillo alemán repleto de polvorientos pasillos cubiertos de telarañas o la tétrica historia familiar que cuenta el abuelo a sus nietas son características que nos recuerdan más bien a la filmografía clásica de la Hammer o a la fascinante 'La Máscara Del Demonio', del maestro Bava. Sin embargo, Miraglia sabe muy bien lo que se hace pues, pocos minutos después, el director nos sumergirá de lleno en la vertiginosa vida de la moda y la fotografía, contraste lleno de glamour con el que empezaremos a encontrar las características del giallo más reconocido. Una vez establecidos estos dos mundos totalmente opuestos, el dúo Miraglia-Pittorru, mucho más cómodo tras su primera colaboración en 'La Noche Que Evelyn Salió De La Tumba', logra difuminar de una forma destacable la frontera entre el terror gótico y el giallo, añadiendo un interesante concepto al whodunit característico de los gialli, un acontecimiento sobrenatural como posible antagonista del filme. Estos conceptos, que en manos inexpertas serían inmiscibles y darían como resultado una amalgama de ideas totalmente inconexas, quedan perfectamente asociados gracias al esfuerzo y saber hacer de Miraglia, un director que merece ser reivindicado. Por supuesto, no todo el reconocimiento de 'La Dama Rosa Mata Siete Veces' se debe al trabajo de dirección, la película cuenta con un reparto más que adecuado del que cabe destacar un trío de increíbles actrices. Mientras que Barbara Bouchet y Marina Malfatti elevan la calidad de la actuación por encima de lo que acostumbramos a ver en el cine italiano de género, una jovencísima y recién llegada a Italia Sybil Danning añadiría el toque de sensualidad que necesitaba la obra para competir con el resto de gialli de la época.  Si a todo lo anteriormente comentado le añadimos una banda sonora espectacular orquestada por el mismísimo Bruno Nicolai, músico de renombre con más de 120 créditos acumulados en su vida, tenemos un giallo de una calidad notable que desgraciadamente pasó sin pena ni gloria al competir con otros mejores ejemplos de ese mismo año como 'Angustia De Silencio' o '¿Qué Habéis Hecho Con Solange?'.

sábado, 30 de julio de 2016

MANIAC


Maniac - Franck Khalfoun - Francia

De la mano del reputado Alexandre Aja, director de títulos de culto como 'Haute Tension', o 'The Hills Have Eyes', nos encontramos con este remake de la reivindicable 'Maniac' de William Lustig, película de 1980 que supuso todo un revulsivo dentro del género de serial killers, sobre todo por su crudeza a la hora de recrear los asesinatos y mostrar toda la suciedad y el ambiente malsano que la cinta llegaba a transmitir. El listón por lo tanto estaba a un nivel lo bastante alto como para considerar a este remake como innecesario, por lo que para mantener al menos el nivel se contó con Aja para las labores de guionista y productor, mientras que el cineasta francés Franck Khalfoun fue el elegido para dirigir y llevar a buen puerto este cuestionado remake. Hay que destacar que Aja y Khalfoun ya tuvieron un encuentro en 'P2', carta de presentación de Khalfoun en la que Aja dejó su firma en el guión, resultando una película bastante fallida y aburrida, que aunque se dejaban ver algunas pinceladas del buen hacer de Aja, resultó ser una cinta olvidable por completo. El reto por lo tanto estaba difícil y el director de este proyecto no llegaba a transmitir nada como para uno ilusionarse, mucho menos cuando se conoció el actor que se pondría en la piel del sádico protagonista, nada menos que el hobbit Elijah Wood, gran actor sin duda pero imposible de ver (de entrada claro está) como un psicópata desalmado. Pero como los prejuicios no son buenos y a veces ciertas elecciones son al final las más acertadas, hay que acabar por colocar a este remake en un lugar en el que no muchos llegan, ese lugar donde pueden llegar a igualar o incluso superar a la obra original, que ya es decir mucho. Para ello Khalfoun opta por darle a su obra un tono menos sucio y desagradable que la original, con un buen trabajo de cámara que nos ofrece una original perspectiva en primera persona durante casi todo el metraje, de hecho es en contadas ocasiones donde vemos a Wood como tal, y solo podemos verle a traves de espejos o en lugares donde su personaje se va reflejando. Esto hace que nos metamos mucha más en la historia y viviamos con más intensidad los asesinatos que Wood va perpetrando, tanto que en ocasiones parece un videojuego de realidad virtual en el que tú eres el propio psicópata. Centrándonos en la historia, nos adentramos en la vida de Frank, el dueño de una tienda de maniquíes un tanto solitario y tímido, que a primera vista parece inofensivo e incluso dulce en su forma de hablar, pero que en su interior guarda su verdadera personalidad, la de un psicópata desalmado y frio, que cada noche sale de caza seleccionando a sus victimas, con la intención de matarlas y cercenarles su cabellera para así poder "vestir" a sus maniquíes. Y dicho esto poco más nos vamos a encontrar en cuanto a desarollo, algún pasaje oscuro recreando su terrible infancia en forma de flashback, y el elemento amoroso que sirve como respiro entre tanta locura, elemento que quizá es el punto más flojo de la película, ya que los momentos de "caza" son tan tremendos, que los encuentros entre Wood y Nora Arnezeder (fotogénica y con mucho carisma) llegan a lastrar bastante el metraje y bajar la intensidad de la película. Creo que hubiera sido igual de interesante ver la perspectiva del asesino sin mostrar ningún tipo de humanidad y simplemente focalizando su personalidad en su lado más salvaje, pero logicamente es aquí donde Khalfoun quería desmarcarse de la cinta original y darle un toque más "profundo". Al margen de esto, la película mantiene un nivel de intensidad razonable, con sus puntos más altos en los momentos slasher/gore acompañados con una impresionante banda sonora de Robin Coudert, que recuerda por momentos a esos films ochenteros de serie b en los que sus bandas sonoras eran lo que más se hacia notar, de hecho solo hay que recordar el inicio de esta película, con Wood dentro del conche en primera persona recorriendo las oscuras calles de New York, con la hipnótica banda sonora de fondo, simplemente bestial, encajando además perfectamente con el tono de la película: dura, seca y directa. Y es que la película es verdaderamente cruda, lo da todo en las escenas de los asesinatos y se opta para ello por un tono realista que llega a impactar de verdad. Escenas como las de la chica apuñalada en el parking, o la muerte con la que se da título al film son una buena muestra de ello, sin ninguna concesión y buscando el mayor realismo posible, sobre todo gracias al acertado enfoque de Khalfoun y su planificación en estas escenas, y la gran labor de maquillaje a cargo de K.N.B. EFX Group, con unos magníficos efectos que son la antítesis del llamado "gore salchichero", siendo aquí totalmente sutíles y realistas. Por lo tanto tenemos un remake que respeta a la original en su medida, que es ultra violenta, valiente en sí misma y que arriesga en su forma, cuidada en todos los detalles, desde la acertada fotografía de Maxime Alexandre, pasando por su bso y apartado técnico en general, con un Elijah Wood verdaderamente aterrador y que llega a dar miedo aún sin ni siquiera mostrarse, y con un notable Khalfoun que nos regala además guiños para los amantes del género, como el tema 'Goodbye Horses', que nos lleva irremediablemente a 'The Silence of the Lambs'. Puede que a día de hoy este 'Maniac' aún este lejos de ser un clásico o una película de culto, pero es solo cuestión de tiempo que esta cinta sobresalga estre otras tantas que apenas arriesgan y ofrecen lo mismo sin ningún tipo de impacto o algo destacable. Dicho pues, agradecer a Alexandre Aja el aventurarse en este proyecto y dar cabida a algo más de lo que parecía en un principio un simple encargo. A recomendar encarecidamente junto con el 'Maniac' original, por supuesto.

martes, 21 de junio de 2016

YOU ARE GONNA DIE TONIGHT


You Are Gonna Die Tonight - Sergio Morcillo - España


Apadrinado por Miguel Angel Vivas, director de ese home invasion de 2010 absolutamente realista y lleno de tensión como es 'Secuestrados', llega por fin a Bloodstab el nuevo cortometraje dirigido por Sergio Morcillo ('M is for Metamorphose', 'Tus Gritos Me Dan Risa') basado en una idea original propia y de Ismael De Las Heras que el debutante la escritura Álvaro Fuentes se ha encargado de transformar en el guión final. Carmen Quintana en la fotografía, Pablo Trujillo en la banda sonora, montaje de Víctor J. Alvarado y edición de sonido del experimentado Roberto H.G. ('Into the Mud') junto a un habitual del director madrileño, Martín Jiménez ('M is for Metamorphose', 'KU'). La espera ha sido larga y el camino hasta hoy lleno de dulces pero el resultado final ha merecido la pena. Sergio Morcillo esta pidiendo a gritos mas minutos en pantalla para dar rienda suelta a toda su locura slasheriana, los dos trabajos suyos que he tenido la oportunidad de ver, 'Tus Gritos Me Dan Risa' y este 'You Are Gonna Die Tonight' evidencian un buen manejo en la direccion y un guion jugoso a la hora de relatar las historias y ademas ambos tienen algo en común que clama al cielo, dejan al que los ve con ganas de ver por lo menos otros 15 o 30 minutos mas. Por eso digo que Sergio Morcillo debe dar ya el salto al largometraje o cuanto menos al mediometraje, abramos los ojos y no seamos cafres, jóvenes directores que dirigan así y compartan con el publico mediante guiños, homenajes y giros inesperados su amor por el cine de genero, hay muchos, pero que lo hagan con la elegancia que Sergio saca a sus basicas premisas, muy pocos.



En esta nueva ola nostálgica evocadora del cine de terror de los 80 y 90, en la que instalo personalmente a Morcillo, se puede atisbar en la lejanía que el fantaterror español regresa con mas fuerza que nunca, muchos jóvenes directores de cortometrajes están apostando por este genero, y sus consiguientes subgeneros, regalando joyas que quizás ahora debido a la masiva producción existente pasen desapercibidas pero que una vez estos 'aprendices' de cineastas se conviertan en experimentados directores podrían llegar a considerarse mini obras de culto que revisionar para entender y comprender las inspiraciones pioneras que poblaron la mente de aquellos locos jóvenes realizadores. Si, exacto, vamos con el corto que es lo que importa. 'YAGDT' es, si contamos todos los trabajos como director en su carrera, el noveno cortometraje que presenta Morcillo y sea casualidad o no que su padrino es como dije antes ,Miguel Angel Vivas, el arranque de la historia es la de un home invasión como en 'Secuestrados' pero mucho mas enfocado a la ficcion: chica sola llega a casa de noche y mientras se ducha alguien irrumpe en la tranquilidad de su hogar. La chica en cuestión es Victoria, interpretada por una irreconocible y sorprendente Monica Aragon con sangre de scream queen por todas sus venas y poros del cuerpo, no se porqué esta chica llevaba tanto sin aparecer en ninguna película, corto o serie. Realmente Monica esta magnifica, que recuerdos de Marta Tena y 'Médico de Familia' tan bonitos me ha hecho recordar Sergio Morcillo recuperándola como protagonista absoluta, una guerrera luchadora ensangrentada en camiseta de tirantes y con ración extra de algún fotograma mas subido de tono de lo habitual. 'YAGDT' muta de home invasion a un giallo de tonos rojos y azules tras tener ese momento intimo de Victoria en el baño y nos remite a esas cintas italianas donde el erotismo estaba tan presente y era tan indicador del mal como la sangre, ahí se ven los destellos de la mente morbosa y sádica de Morcillo, hay que ver lo bien que le funcionan esos toques llenos de sadismo, sexo y violencia explicita que matizan una historia que no para de aumentar en interés a cada minuto que pasa. En esta parte es quizás donde mejor se aplica y emerge la banda sonora de Pablo Trujillo, la edición de sonido creada por Roberto H.G. y Martín Jiménez o la fotografía de una debutante en este campo como es Carmen Quintana, de todos es sabido que la mayor parte del éxito del giallo radica en lo visual y este segmento, es todo un goce para los amantes de este subgénero de terror en concreto con especial atención al momento de Victoria en la habitación llena de fotografías y en el que de nuevo el corto, muta por tercera y ultima vez. De home invasion a giallo de mediados de los 70 y ahora, slasher. El genero favorito de su director y una forma clara de homenajear a un referente para el como Wes Craven, director de entre muchas, una de las películas favoritas de Sergio Morcillo, 'Scream'. Es mas, en los créditos finales se puede leer que 'YAGDT' esta dedicado a la memoria del director tristemente fallecido hace unos meses. Este tercer acto es el que a mi parecer recoje todo el interés sembrado por los otros dos tramos y donde aparece esa Monica Aragon full of rage en plan scream queen desatada para terminar con todo de una vez. En el nuevo trabajo de Sergio Morcillo se pueden encontrar guiños a la citada 'Scream' como la persecución de las escaleras, la llamada telefónica o el propio sonido del teléfono, tambien a la mitica  'Nightbreed' en cuanto al parecido con alguna máscara, 'Suspiria' por las tonalidades y sonidos o 'The Mask of Satan' por esa escena el el tramo final que asemeja al ritual del inicio del clásico de Bava y a esto se le añaden puntuales pinceladas de originalidad como el pomo trampa de la puerta, ese bordillo inicial o la mascara final remitiendo al universo que el propio realizador ha creado en sus cortos o el plano en el que vemos a Victoria detenerse repentinamente al subir las escaleras a través de un espejo en el background, son detalles, que unidos no solo consiguen que te olvides de los básico de su punto de partida sino que al terminar tengas ganas de seguir con la historia aunque al inicio pensaras a regañadientes que no tenia nada nuevo que ofrecer.


El coctel explosivo que forma 'YAGDT' es efectivo si comprendemos que su finalidad es 'entretener', no me caben mas lecturas porque el tiempo de 15 minutos apenas da para explorar poco mas a nivel dramatico o profundidad de personajes y tampoco Morcillo pretende dar que pensar sino mas bien, entretener remitiendo a la nostalgia de los géneros mas amados por su cinefagia personal, giallo y slasher se dan la mano, el director disfruta y nos hace disfrutar hasta conseguir que...ups, un tobillo cortado nos entusiasme o que el simple hecho de dejar la cámara fija nos perturbe de tal manera para que sigamos mirando inconscientes la pantalla atentos a la nueva pirueta con la que tiene pensado sorprendernos esta vez. El universo de Sergio Morcillo cada vez esta mas repleto de detalles propios o inspirados en sus referentes que el mismo sabe que funcionan y que no hay que dejar escapar, un estilo muy marcado y claro en su cabeza que propone y predispone al publico a entrar en el juego de intentar no perderse la mayor cantidad de detalles existentes en cada plano y a esperar con ansia sus nuevos trabajos. El resto del reparto del que no se pueden adelantar personajes sin caer en spoilrs son: Antonio Zancada, Francisco Reyes, Enrique Corrales, Verónica Goya, Elyre Ross, Víctor Alcázar y uno de los actores fetiche de Morcillo, Rafa Casette ('Tus Gritos Me Dan Risa'). Producido por Adán Latonda ('Abrazane el corto', 'Sesión Salvaje') e Ignacio Sirera Gutiérrez ('Tus Gritos Me Dan Risa') en colaboracion con Sergio Morcillo, Ismael De Las Heras e Ignacio De Loma-Ossorio, 'YAGDT' es una mezcolanza de subgéneros de terror que se queda sin tiempo al explotar un original climax final, un cortometraje efectivo, de notable e impecable factura tecnica que reclama a todas luces la necesidad de su director de disponer de mas minutos para dar rienda suelta a todo su repertorio cinematográfico.